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Extraños en un tren EL MONOPOLIO DEL SUSPENSE, por François Truffaut

Dos extraños en un tren
Los dos personajes podrán perfectamente llevar el mismo nombre, Guy o Bruno, pues evidentemente se trata de un solo personaje dividido en dos.

Sinopsis: Durante un viaje en tren, Guy, un joven campeón de tenis (Farley Granger), es abordado por Bruno (Walker), un joven que conoce su vida y milagros a través de la prensa y que, inesperadamente, le propone un doble asesinato, pero intercambiando las víctimas con el fin de garantizarse recíprocamente la impunidad. Así podrían resolver sus respectivos problemas: él suprimiría a la mujer de Guy (que no quiere concederle el divorcio) y, a cambio, Guy debería asesinar al padre de Bruno para que éste pudiera heredar una gran fortuna y vivir a su aire.

François Truffaut: Todo el mundo admira la exposición de Strangers on a train, los ‘travellings’ de unos pies que caminan en un sentido y de los que caminan en el opuesto, y luego los planos sobre los raíles. Los raíles  que se unen y se alejan, todo eso tiene un sentido simbólico. Estos raíles sugieren la idea de  caminos que se separan.

Alfred Hitchcock: Por supuesto. ¿No es un dibujo fascinante? Se podría contemplar durante mucho tiempo.

François Truffaut: Frecuentemente, en sus películas, un personaje va a alguna parte y una sorpresa le espera. Me parece que en ese caso —y no hablo de Psicosis— crea usted en ese momento un pequeño suspense de diversión, por astucia, para que la sorpresa sea total, inmediatamente después.

 Alfred Hitchcock: Es posible. ¿Podría citarme un ejemplo?

François Truffaut: En Extraños en un Tren, Guy ha prometido a Bruno que va a matar a su padre, pero no piensa hacerlo, quiere, por el contrario, poner en guardia al padre de Bruno. Por tanto, Guy penetra en la casa por la noche, y debe subir al primer piso, a la habitación del padre de Bruno. Si subiera la escalera tranquilamente, el público trataría de anticiparse a la acción y adivinar lo que va a pasar, y de esta manera tal vez adivinara que Guy va a encontrar allí no al padre de Bruno, sino al mismo Bruno. Ahora bien, es imposible adivinar esto, o incluso intentar adivinarlo, pues usted crea un suspense a propósito de un perro enorme que permanece a mitad de la escalera y, durante un momento, la pregunta que se hace el espectador es ésta: ¿Va a dejar ese perro pasar a Guy sin morderle o no? ¿Correcto?

Alfred Hitchcock: Correcto. En la escena que cita tenemos, en primer lugar, un efecto de suspense gracias al amenazador perro, luego tenemos un efecto de sorpresa al descubrir en la habitación no al padre de Bruno, sino a Bruno mismo.

François Truffaut:: Un aspecto notable de este film es la manipulación del tiempo. Pienso en primer lugar en el frenesí del partido de tenis que Farley Granger debe ganar como sea y, en montaje paralelo, el pánico que se apodera de Robert Walker cuando por casualidad deja caer en el sumidero el encendedor con las iniciales de Farley Ganger (GH de Guy Haines). En esas dos escenas, estruja usted violentamente el tiempo, como se estruja un limón. Después, cuando Bruno llega a la isla, afloja el tiempo, lo relaja: Walker no puede depositar el encendedor comprometedor en la hierba mientras sea de día y pregunta a un tipo que trabaja en la feria: “¿A qué hora anochece por aquí?” El tiempo real, el de la vida, vuelve a cobrar sus derechos, pues Walker se ve obligado a esperar que anochezca. Este juego sobre el tiempo es extraordinario.

En sus películas hay a menudo, y de manera particular en Extraños en un Tren, no sólo inverosimilitudes, no sólo coincidencias, sino también una gran cantidad de cosas arbitrarias, injustificadas, que se transforman en la pantalla en otros tantos puntos fuertes gracias únicamente a su propia autoridad y a su lógica del espectáculo, totalmente personal.

Alfred Hitchcock: Esta lógica del espectáculo no es otra que las leyes del suspense. Aquí tiene usted una de esas historias que provocan la vieja queja: “¿Por qué no ha ido a contárselo todo a la policía?”. Pero no olviden que se han dado las razones por las cuales no puede ir a la policía.

François Truffaut:: Creo que nadie discutirá este punto. Como en La sombra de una duda, el film está construido de manera sistemática sobre la cifra ‘dos’ y, también en este caso, los dos personajes podrán perfectamente llevar el mismo nombre, Guy o Bruno, pues evidentemente se trata de un solo personaje dividido en dos.

Este clásico de Alfred Hitchcock se exhibe el 8 de septiembre en los Sábados Selectos del Cinecelarg3, a las 2:00 pm. Bs. 5.

EXTRAÑOS EN UN TREN (Strangers on a Train), EEUU, 1951, 100 minutos. Dirección: Alfred Hitchcock. Guión: Raymond Chandler, Czenzi Ormonde sobre la novela homónima de Patricia Highsmith. Fotografía: Robert Burks. Música: Dimitri Tiomkin. Reparto: Farley Granger, Ruth Roman, Robert Walker, Leo G. Carroll, Patricia Hitchcock, Howard St. John, Laura Elliott, Marion Lorne.  Productora: Warner Bros.

 

 

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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