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En Cartagena LA REINA DE LOS HELADOS ES DEL COUNTRY CARAQUEÑO, por Javier Conde

María Nevett 1
Los helados de la Gelatería Paradiso, de María Nevett, han deleitado a Barak Obama, Ban Ki-moon, Bill Clinton, Felipe González, Mario Vargas Llosa, al presidente Juan Manuel Santos y, en especial, a la Primera Dama colombiana.

Cartagena de Indias. Simón Alberto Consalvi le había hablado de la ciudad, de sus murallas, de la brisa que sopla mientras cae el atardecer, de las calles coloridas y bulliciosas. Así que cuando la visitó por primera vez, en diciembre de 2009, fue amor a primera vista. “Busqué primero un apartamento en Bogotá, por aquello del famoso plan B, pero no es mi estilo de ciudad, me gustan las que miran al mar”, dice ahora, sentada en una de las dos poltronas que tiene dispuestas para las visitas a la entrada de Gelatería Paradiso, que hace esquina entre las calles La Estrella y Cuartel de la ciudad amurallada de Cartagena de Indias.

María Nevett Gimón aparenta menos edad de la que tiene, lleva el pelo rubio —que dice que es casi su color natural—, habla apuradito y conserva intacto el acento caraqueño. Se crió en el Country Club de Caracas y cuenta que el origen de su familia aparece en las memorias de O’Leary. La casa que sus abuelos levantaron en el “country” —ya vendida— la diseñó el catire Guinand, célebre por obras como el  Tamanaco y el desaparecido edificio Galipán, en Chacaíto. Está emparentada también con los Casanova Ibarra. Una pequeña ama del valle, le digo, y se ríe.

Lo curioso es que estudió Ciencias Políticas y lo hizo en la UCV de los setenta, donde aún no se habían apagado los focos de la lucha guerrillera y de la reforma universitaria. Fue asesora política durante el gobierno de CAP II, trabajó en el Instituto de Comercio Exterior, en Un sueño para Venezuela (junto con Gerver Torres) y crió dos hijas —una periodista y otra economista, ambas de su segundo matrimonio— y un buen día, mucho después del torrencial aguacero que comenzó en 1998, descubría que en Cartagena de Indias no había una heladería. “Me impresionó que mezclaban sus frutas espectaculares con leche y eso me recordó a los helados”, cuenta sobre cómo surgió de la idea de su negocio.

En enero de 2010 estaba en Caracas, planificando su regreso a la ciudad costeña colombiana, y ya había establecido contacto con Emilio Scannapieco, un heladero argentino, de 82 años, que convino en asesorarla in situ sobre cómo fabricar helados. El 7 de agosto de 2010, cuando Juan Manuel Santos asumía la presidencia, Nevett, después de un viaje de 23 horas en autobús –“quería sentir que era la misma tierra, que estaba al lado”— se instalaba en Cartagena, en un local un poco más pequeño que el actual. No fue una coincidencia de fechas: ella lo planificó así. “Santos me gusta desde que era ministro”, confiesa.

Gelateria Paradiso 2
María Nevett atiende a su público en Gelateria Paradiso.

Scannapieco, que solo la acompañó mes y medio, la enseñó a ella y a una asistente a hacer los helados a partir de frutas naturales, que compran a una ONG de desplazados de la violencia: no usan colorantes, ni químicos, ni nada artificial. La vainilla la importa por Amazon desde Madagascar y el chocolate que usa es El Rey, que trae de Venezuela, no sin grandes pesares. Ha preparado más de 100 sabores distintos en los cuatro años de vida de su local. La carta actual ofrece 24: el de mamón lo considera una obra de arte;  los de chocolate blanco y negro cautivan a quien los pruebe, y hay helados insólitos como de caramelo salado, que son un éxito. La Gelatería  surte además a varios restaurantes en Cartagena.

Gelateria Paradiso 1
No usan colorantes, ni químicos, ni nada artificial.

Nevett estima que invirtió más de 100 mil dólares para abrir su heladería, que le ha devuelto cada dólar en ganancias y, aún más, en satisfacciones. Una de tantas ocurrió la tarde en que esperaba la visita de la Primera Dama de Colombia, María Clemencia de Santos. “Yo tenía todo arreglado y la estaba esperando con una muchacha que tenía una hijita con un problema en el corazón. Yo me dije: cuando venga la Primera Dama le voy a decir. Al raaato llega una mujer joven, con el pelo como chorreando agua, parecía venir de la playa. Yo asumí que era una de esas asistentes del gobierno colombiano, que son muy bonitas y sencillas, y lo primero que me dice es que quiere 30 helados y luego los empieza a repartir a la gente que la acompañaba. Le pregunté su nombre: María Clemencia, me dijo, yo la tuteaba, ni cuenta me daba de quién era. Hasta que un muchacho la llamó mamá. ¿Y esos muchachos son tuyos?, sí, me respondió, mi otro hijo me mandó para acá. Apenadísima le pregunté su apellido: “de Santos”, dijo, como si nada.

Ahí nació, además de una amistad que ha crecido con el tiempo, la oportunidad de que los helados de Gelatería Paradiso sean el cierre perfecto para los encuentros en la Casa de Huéspedes de Cartagena, donde alojan a figuras de relieve. El propio presidente Santos hace una breve introducción para presentar los helados venezolanos de María Nevett y ella aprovecha para codearse un ratico con lo más granado de la escena política mundial: Ban Ki-moon, el día de su cumpleaños, Bill y Hillary Clinton, por separado, Barack Obama, Felipe González y Mario Vargas Llosa. María aún conserva la servilleta donde María Clemencia le anotó su número telefónico aquella tarde. “Todo gracias a mis helados”, dice, sin dejar de reír.

GELATERIA PARADISO, en la esquina de las calles La Estrella y Cuartel de la ciudad amurallada de Cartagena de Indias, Colombia.

Javier Conde@ jconde64

Cortesía del autor y de www.konzapata.com.

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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