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El silencio de las moscas LA VOZ DE UNA CONDENA MUDA, por Luis Bond

El silencio de las moscas 1
El documental de Eliezer Arias explora un tema tabú en todas las sociedades del mundo: el suicidio.
 
Aunque todavía no llegamos a diciembre, puedo afirmar sin temor a equivocarme que el 2015 ha sido uno de los mejores años para el documental venezolano. De hecho, como he escrito en otras críticas, considero que la verdadera evolución de nuestro cine está en este género. En los últimos años todavía no me he topado en la gran pantalla con un solo documental que me decepcione; además, la gran mayoría de estas piezas han tenido recorridos en festivales internacionales de peso, colocando el nombre de nuestro país en alto y dejando en evidencia su altísima calidad.

Teniendo este contexto en cuenta —por más lapidaria que pueda sonar la siguiente afirmación— debo aclarar que cuando digo que El silencio de las moscas es uno de los mejores documentales de nuestra filmografía contemporánea no estoy exagerando.

El documental de Eliezer Arias explora un tema tabú en todas las sociedades del mundo: el suicidio. Un tópico que se ha tratado muy poco en el documental y, probablemente, sea uno de los más delicados de abordar en la pantalla por toda la carga emocional que tiene. A pesar de estas complejidades, El silencio de las moscas logra desde su primer plano balancearse entre la poesía y la crudeza que envuelve a la muerte, acercándonos a ese espejo de locura que convive cerca de nosotros y en el que pocas veces solemos vernos.

El documental abre con un time-lapse de unas montañas y un cielo límpido que lentamente se va oscureciendo mientras un dato inquietante aparece en pantalla: desde los años noventa hasta la actualidad el páramo ha sufrido una ola de suicidios sin explicación aparente. Desde ese momento, con la inquietante música de Leo Blanco como fondo y con el majestuoso páramo de telón, comienza una narración en primera persona de varios residentes que perdieron a sus seres queridos. El hilo conductor de la pieza viene dado por dos madres cuyas hijas adolescentes fueron seducidas por la muerte. Ninguna de ellas se conocen y las razones del suicidio de las chicas son completamente diferentes. Pero ambas (tanto madres, como hijas) tienen algo en común: la melancolía y la desesperación.

Imágenes con fuerza expresiva y reflexiva

El silencio de las moscas es intimista y, al mismo tiempo, imponente. A diferencias de muchas historias rodadas en el páramo, Arias no se queda con planos turísticos que emulan a una postal; su páramo también es gris, triste, desolado, frío y distante. La dirección de fotografía a cargo de Gerard Uzcátegui es de primera, Crea sensaciones disímiles en el espectador. Cada plano está cargado con una fuerza expresiva abrumadora, críptica, poética, oscura, reflexiva y fascinante. Esto se ve potenciado por un montaje inteligente que logra expresar ideas complejas con muy pocos cortes, manteniendo un ritmo tenso en todo momento. Las casitas coloridas, que parecen sacadas de un pesebre, tienen un feeling inquietante.

El silencio de las moscas Trailer
Elvis Ramírez

La cámara del director se pasea por el páramo con la confianza de un local, pero con el ojo agudo de un extraño, robándose al mismo tiempo pequeñas historias que se yuxtaponen a las principales, transformándose en un mosaico de voces cuyo patrón sigue siendo el mismo: la muerte. Los motivos son varios, si es que pudiese reducirse un hecho tan complicado como quitarse la vida en una o dos razones. La homosexualidad, una mala cosecha, conflictos familiares, disfunción eréctil, la incomunicación, la soledad, todos los temas convergen en un profundo inconformismo que los arrastra a esa nación de los suicidas que se ha creado en nuestro páramo.

Aunque los protagonistas del documental son los ausentes, sus historias son contadas por aquellos familiares y amigos que los acompañaron en vida. Sobrevivientes devastados por un dolor imposible de superar, condenados a vivir en el purgatorio de una culpa tácita y autoimpuesta. Por si fuera poco, los deudos son acosados por el recuerdo de sus seres queridos, quienes los visitan en sueños hablándoles de sus penas e invitándolos a acompañarlos en su oscura travesía. Abuelos, padres, hijos, hermanos y amigos, todos los testimonios desgarran por lo naturales que son, heridas que nunca terminan de sanar sin importar el tiempo que pase.

Todos mudos, paralizados y solos contra el gran peso de la muerte inminente que se cierne sobre ellos. Historias duras que se cuentan de manera bastante sutil, casi poética, sin caer en lo lastimero, y con una cadencia triste que contrasta con la belleza del páramo… Así, lentamente, nos vamos sumergiendo en esa otra cara oscura que desconocemos de él, una que nos habla de lo bonito de sus costumbres, pero también de su machismo, su cultura patriarcal, lo dogmático de su religión, lo complicado que puede ser llevar una vida sencilla y sumisa, entre muchas otras cosas que se esconden en sus calles coloridas, habitantes amables y paisajes que arroban.

650 festivales internacionales y 14 premiaciones

El silencio de las moscas es uno de los mejores documentales de nuestra filmografía. Más allá de su recorrido por más de 50 festivales internacionales o los 14 premios que ha cosechado, sobresale del resto de sus contemporáneos por su impronta visual, su investigación comprometida con el tema, su belleza estética, su música envolvente, su dirección de fotografía de primera y su montaje inteligente. En pocas palabras, es una pieza redonda por donde se le mire.

Lo único que lamento es su escasa difusión en las salas del país, películas como éstas deberían contar con una mayor cantidad de copias y estar mejor distribuidas. A pesar de esto, el documental de Arias se enmarca en el Olimpo de lo mejor de nuestro cine, un merecido homenaje a esas voces que se apagaron de forma anónima en nuestros páramos y en muchos otros rincones de nuestro país. Un llamado de atención hacia nosotros mismos y los demás, una revisión obligada de nuestra propia melancolía, de nuestro oscuro páramo interior.

*Publicado originalmente en www.cervezazulia.com.
http://www.cervezazulia.com/el-silencio-de-las-moscas/

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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