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El Mirador Redondo SANFERMINES, por Carlos M. Montenegro

Sanfermines y chupinazo
Resulta que justamente hoy en la ciudad española de Pamplona comienzan las fiestas, tras disparar su Alcalde desde el balcón del Ayuntamiento un cohete, que allí llaman ‘chupinazo’.

Escrito el 6 de julio de 2017.

Mientras escribo suelo repasar qué está sucediendo en el país, aprovechando el cúmulo de medios de comunicación, y no veo más que espantos y noticias que corresponden a hechos ignominiosos que no merecemos. Tratando de distraerme y pensar en algo agradable para sacudirme la arrechera y el mal talante que me invade, descubro que hoy es 6 de julio.

Hasta ahí nada especial, pero la memoria me ha sacado, espero que por un buen rato, de la mala onda cotidiana en que este miserable gobierno nos tiene sumidos.

Resulta que justamente hoy en la ciudad española de Pamplona comienzan las fiestas, tras disparar su Alcalde desde el balcón del Ayuntamiento un cohete, que allí llaman ‘chupinazo’ (en la foto). Abajo en la plaza miles de personas esperan inquietos a que explote el chupinazo y acto seguido la multitud estalla en una explosión ensordecedora de alegría que se extenderá por toda la ciudad durante siete días; le da algo que hace esfumar todos los recuerdos que perturban la conciencia y el equilibrio nervioso, entrando en una estupenda catarsis de gozadera. O sea que hoy, día 6, comienzan los Sanfermines como se conocen popularmente las fiestas de San Fermín, patrono del antiguo reino de Navarra, hoy comunidad autónoma. Navarra, cuya capital es Pamplona, es una comunidad foral española situada en el norte de la península ibérica. Los Sanfermines y el Carnaval de Rio probablemente sean las fiestas más populares del mundo.

San Fermín fue el primer obispo de Pamplona y su culto se documenta desde el siglo XII, cuando en 1186 el obispo de Pamplona, Pedro de París, recuperó en Amiens, donde fue martirizado después de bautizar a miles de personas, las reliquias de San Fermín y dispuso que su celebración, entonces el 10 de octubre, tuviera el mismo rango que la de los apóstoles.

Consta que el 7 de julio de 1591 el Regimiento o Ayuntamiento entonces celebró una fiesta ya, en honor de San Fermín con el siguiente programa:

  1. Pregón de Fiestas, muy ceremonial.
  2. Torneo con lanzas en la Plaza Mayor (actual Plaza del Castillo).
  3. Teatro: Comedia y Tragedia del Bienaventurado San Fermín.
  4. Procesión por las calles, danzas, etcétera.
  5. Corrida de toros al día siguiente.

Ya desde entonces, una de las actividades más famosas de los sanfermines es el encierro de los toros bravos que se lidiarán cada día; consiste en un recorrido de menos de 1 km. en el  que jóvenes se colocan delante de los toros, desde sus corrales, por las calles antiguas de Pamplona y que culmina en la plaza de toros. Los encierros tienen lugar todos los días a las ocho de la mañana entre el 7 y el 14 de julio.

El recorrido se realiza a lo largo de las calles de la Parte Vieja de Pampolona. Da comienzo en los corralillos de la cuesta de Santo Domingo, subiendo hasta la plaza del Ayuntamiento y girando por la calle Mercaderes, accede a la calle Estafeta que conduce finalmente hasta el callejón que entra a la plaza de toros. Lo curioso es que esta carrera que atrae a millones de turistas dura apenas dos o tres minutos.

El encierro tiene su origen en el trayecto que realizaban los pastores para llevar a los toros de lidia desde los sotos o corrales hasta la plaza mayor, actual plaza del Castillo, donde se celebraban antiguamente las corridas de toros y otros espectáculos.

Los historiadores, datan los primeros encierros en el siglo XIV, a los que entonces se denominaba la entrada y en los que inicialmente sólo participaban jinetes y pastores. Fue a partir del siglo XVI cuando se unió al recorrido gente de la ciudad, pero hasta el siglo XVIII no se corrió delante de los astados, que estaba prohibido; pero los pamplonicas desobedecían a las autoridades y corrían arriesgándose delante de las reses bravas. Finalmente, el Ayuntamiento en 1867 publicó un edicto donde permitía la afición, aunque no alentaba a participar. Su razonamiento fue que “animaban las fiestas y atraían a muchos forasteros para mirar y correr también”. No sabía el alcalde que sin querer había dado en el clavo.

Los Sanfermines ofrecían gran cantidad de atracciones y festejos durante su duración, pero sin duda eran los encierros* y sus correspondientes corridas de toros lo que atraía a más visitantes. Pamplona con una población de 195.000 habitantes hospeda durante las fiestas a más de 1.500.000 de forasteros. Además de los nacionales, llegan turistas de todas las partes del mundo, de todas las categorías sociales que han ido propagando sus cualidades.

Una de las personalidades internacionales que mejor ha divulgado y dado renombre a San Fermín fue Ernest Hemingway. El escritor estuvo hasta nueve veces en las fiestas, y disfrutó de ella como cualquier pamplonica. De hecho, así se le recuerda en la ciudad, donde tiene dos esculturas. Una de ella está acodada en la barra del Café Iruña, lugar que frecuentó el nobel en sus estancias en la ciudad. La otra es un busto que está junto a la plaza de toros, cómo no, y le representa apoyado sobre la barra del callejón, a punto de ver una corrida.

La primera vez que Hemingway visitó Pamplona fue el 6 de julio de 1923 y dicen que se aficionó a las corridas, lo que le sirvió para escribir su primera gran novela de éxito Fiesta (“The sun also rises”), después regresaría en ocho ocasiones más. La última, en 1959. Dicen que el escritor consiguió integrarse plenamente en el ambiente y contribuyó más que nadie a que los sanfermines fueran conocidos en el mundo entero.

El Nobel también corrió delante de los toros, presenció las corridas, y disfrutó de la gastronomía y el ocio sanferminero. Aún hoy existen locales abiertos en los que alternaba: el Iruña, el bar Txoko, el hotel La Perla y el Yoldi. Otros famosos que también se acercaron a Pamplona para vivir San Fermín como Hemingway fueron Orson Welles, Ava Gardner, Margeaux Hemingway, Arthur Miller, Inga Mora y Derek Salacot.

Como nacido riojano, en Logroño, a unos 80 km. de Pamplona, mi vanidad me impide callar que he visitado los sanfermines, varias veces y algunas menos he dado unas cortas carreras por Estafeta, es excitante pero mejor es contarlo.

La verdad es que he pasado un buen rato rememorando. Ahora hay que aterrizar en la obstinada realidad venezolana.

Si quieren ver los encierros esta semana hasta el 14 de junio, TVE internacional transmite a las 8 am, hora española, el encierro con chupinazo incluido. Véanlo y si pueden algún día pásense por allí en fiestas.

*Publicado originalmente en talcualdigital.com.

 

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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