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El laberinto de lo posible IMÁGENES DESDE LA OSCURIDAD, por Luis Bond

El laberinto de lo posible 1
El laberinto de lo posible nos abre un mundo de posibilidades estéticas a todos los espectadores.

Luz y oscuridad, dos antónimos que parecen ser mutuamente excluyentes, se conjugan como nunca antes lo habías pensado en El laberinto de lo posible. El documental del director Wanadi Siso tiene como premisa un oxímoron que nos atrapa desde su planteamiento: conocer la vida y obra de una fotógrafa ciega. Un largometraje que fácilmente podría solo enfocarse en una curiosidad artística, pero que toma dimensiones enormes al contener dentro de sí una historia de superación de alcance universal.

La historia de Sonia Soberats

El laberinto de lo posible nos cuenta la historia de Sonia Soberats, una fotógrafa venezolana invidente que reside en Nueva York. El documental comienza como una suerte de relato kinestésico del día a día de la protagonista: a través de planos detalle vamos descubriendo su mundo por partes, como si la cámara emulara al tacto, viendo primero un asa, luego una pequeña bolsa de té, hasta descubrir una tetera completa. Mientras esto sucede, la voz en off de Sonia nos acompaña hablándonos de su vida, su condición, sus sueños y pensamientos acerca de su trabajo.

Lentamente, como si se tratase de un velo que se corriera, la narración intimista se va transformando en un proceso que nos es ajeno y misterioso, una puesta en escena donde vamos descubriendo en qué consiste la técnica de esta fotógrafa. En paralelo, al relato de Sonia se unen pequeñas historias de otras personas ciegas -fotógrafos, profesores y artistas- que hacen un caleidoscopio narrativo donde en muy corto tiempo muestran al espectador los paralelismos que existen entre su vida y la de un invidente.

Lo que cuenta El laberinto de lo posible

Sin grandes artificios a nivel de dirección, El laberinto de lo posible seduce por lo que nos cuenta y cómo se nos presenta. Su director logra un contraste fenomenal entre la sencillez del día a día de Soberats y el portento visual que resulta ser su obra. Siso logra humanizar a la fotógrafa, creando un retrato tridimensional de ella: la vemos compartir con sus amigos, recorriendo calles, mientras conocemos parte de su pasado —cómo perdió la vista y el luto que la envuelve por la muerte de sus hijos. A simple vista, Soberats parece una abuelita simpática que pudiésemos conseguir cualquier lado, hasta que poco a poco nos comenzamos a adentrar en su arte y entender sus complejidades.

Como si se tratara de un ritual, la fotografía de Soberats requiere una preparación especial que ninguna otra expresión artística tiene. La fotógrafa coloca a las personas en una posición fija, apaga todas las luces del lugar, coloca su cámara en una velocidad de exposición prolongada y con varias linternas comienza a “colorear” con luces a sus modelos y el fondo, dando como resultado un lienzo de luz y oscuridad que nos deja boquiabiertos. Un proceso que está cargado de misterio y que visualmente arroba al espectador como una danza que hipnotiza. Un baile que Siso retrata muy bien con su cámara, transformándolo en un viaje sensorial a través de la imagen.

Una composición armónica

Otro de los elementos claves de El laberinto de lo posible es su montaje. El largometraje se pasea entre el tempo natural de la rutina de Soberats y una suerte de montaje rítmico y de atracción durante su proceso fotográfico. De esta manera, la edición y la música -la otra piedra angular del documental- crean momentos que derrochan personalidad y que son completamente diferentes entre ellos, pero sin llegar a ser disonantes. Esta dupla, junto con la estética de la cámara de Siso y la luz de Soberat crean una experiencia que cautivan al espectador y le imprimen un sello única a la película.

Al final de la proyección, El laberinto de lo posible nos abre un mundo de posibilidades estéticas a todos los espectadores. El entender qué hay detrás de la fotografía invidente le suma un valor enorme a las imágenes y las dota de una dimensión metafísica que se convierte en un valor agregado. Siso logra develar el misterio de las fotografías sin por eso hacer que pierdan su aura mágica que tanto nos atrapa. Al mismo tiempo, es una lección de vida acerca de una mujer sencilla como cualquier otra que después de pasar por muchas adversidades logró reinventarse y conseguirse a sí misma en el arte.

Lejos de ser un manual de autoayuda o un documental completamente expositivo, El laberinto de lo posible se balancea con éxito entre el hecho artístico, la intimidad y un mensaje inherente de superación. Una historia que nos llena de orgullo, tanto por el alcance de la obra de Soberats, como por su testimonio de vida. Será la delicia de los fotógrafos y los amantes de las artes visuales y, al mismo tiempo, una hermosa alegoría a la condición humana que supera la adversidad.El laberinto de lo posible trailer oficial
Wanadi Siso Saldivia

TW: @luisbond009

*Publicado originalmente en www.cervezazulia.com.

http://www.cervezazulia.com/imagenes-desde-la-oscuridad/

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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