side effects of provigil 200 mg tab caremark prior authorization form provigil provigil sverige provigil causes depression provigil ilaç ne kadar
Inicio / Destacado / Cuentos completos EDNODIO QUINTERO, por Edilio Peña.

Cuentos completos EDNODIO QUINTERO, por Edilio Peña.

Ednodio QuinteroEspecial para Ideas de Babel. Una antología intenta recopilar la obra de un escritor, o de varios escritores como la representación de toda una épica creativa, como testimonio de una  trayectoria  esculpida en el tiempo y que debería ser resguardada por la memoria  de las generaciones futuras. Y en ese intento que abulta el libro en un tomo (o varios), que puede llegar a ser voluminoso, existe el riesgo del exceso que la funde con líneas innecesarias o páginas inútiles, que jamás debieron colocarse allí. No es fácil excluir lo que se escribió pensando en el espejismo del acierto o de  la gloria. Sobre todo, si la  compilación  antológica  fue conducida por la necesidad de trascender, forzosamente, ante esa condena que llaman historia y que perturba tanto la psiquis, cuando ésta es tomada por asalto del delirio o la grandeza. Así pues, la antología literaria terminará por ser excesiva u obesa, sobre todo, cuando la escritura no está fraguada con el don, por demás escaso, de un virtuoso escritor.

A la hora de escribir, Marcel Proust y Oscar Wilde se cuidaron de esa depravada tentación que los rondaba. Tenían claro dónde y cómo comportarse con ligereza y coquetería, antes de ingresar al umbral de la creación, en el que habrían de ser otros, inimaginables máscaras nunca antes vistas en un carnaval. Una vez, un agente aduanero desafió a Oscar Wilde con el disparo de una pregunta nocturna: ¿Qué lleva de contrabando?, y el escritor de las ocurrencias exquisitas e irreverentes para ahuyentar la fiebre victoriana, respondió sin demudar el lozano cutis de su belleza: Mi talento. Una antología literaria que se arriesga al desacierto, genera que el lector se fatigue, aburra y termine por abandonar el océano de la antología que tiene ante sus ojos, a fin de no ahogarse en las palabras innecesarias que constituyen el relleno. Eso, a veces pasa, cuando volvemos a la obra de un maestro del cuento: Anton Chejov.

Construir un universo literario perfecto y armónico, en el trayecto de una breve o larga vida, es el mayor reto del escritor inmerso en los bosques de la  vigilia, en los mares del sueño y la pesadilla, o en  el desierto infinito del insomnio. Para escribir no hay que estar consciente, sino despierto. Ese estadio superior de la consciencia. Edgar Allan Poe y Franz Kafka construyeron sus obras sin llegar a cruzar el puente levadizo de los cuarenta años. La muerte les arrebató la vida demasiado jóvenes o justo cuando el destino de cada uno lo demandó así. Sin embargo, ambos escribieron profusamente, explorando la luz de la iluminación que los guiaba y asombra que tanto en sus obras de ficción, en sus correspondencias o diarios que escribieron paralelamente a la obra, como lo hizo Franz Kafka en el espacio de su intimidad personal, la debilidad de la mala escritura jamás equivocó su rumbo ni con una gota de tinta imprudente. A pesar de que Edgar Allan Poe escribía para sobrevivir y Franz Kafka para ser olvidado entre las llamas del fuego. Obras compactas y fascinantes, tanto la de Poe y la de Kafka. Nada de lo que escribieron ha sido vencido por nadie. Ninguno supera sus logros. El mayor desafío de un escritor auténtico, es vencer el tiempo previsible de la vanidad, oponiendo la muralla deslumbrante de su creación.

Se ha publicado la antología de Cuentos Completos del escritor Ednodio Quintero, lo ha hecho la editorial El Estilete, pero más que una nueva antología de un escritor venezolano que hace presencia para sumar, ésta es la más completa y sustantiva que se haya escrito en el siglo veinte y principios de este siglo que comienza en Venezuela. Diré el porqué, es una  deslumbrante narrativa que ha seguido el sendero incesante y coherente, que lleva siempre a la frondosa totalidad de una obra magna: construir un universo armónico de ficciones sin fisuras. Un lento que progresivamente se ha ido volviendo más subyugante, igual que un cuerpo sinfónico y plástico. Esa es su mayor respiración. Quien narra cada cuento no es un escritor que describe un carácter inmerso en un acontecimiento y nada más, sino aquel que observa desde el ensimismamiento, como un observador que despierta desde el ensueño y entre la luz de la neblina azulada, desde esa estrecha abertura por donde asoma la mirada que no termina de abandonar el sueño para ingresar a la vigilia, comienza a recorrer ese singular mundo que lo toma y representa, y que constituye cada uno de los cuentos que conforman esta antología que tengo entre mis manos.

Otea el escritor el universo que lo habita, desde los ríos profundos de la alta montaña que lo vieron nacer, la bóveda celeste que lo acobija desde su niñez. En su narrativa no son imprescindibles las metáforas deliberadas, las truculencias y los arrebatos de las intrigas predecibles. La arquitectura de su construcción es abordada por lo intangible, lo impreciso, lo escurridizo, el estupor o el deslumbramiento ante aquello que se oculta o no se ve, pero que se presiente. Es una narrativa que tiene la virtud de glorificar el arte de narrar con la palabra puntual, contundente y deslumbrante. Mas su poderosa composición en el arte de juntar las palabras para revelar o develar no devora las historias, como las historias no hacen añicos el lenguaje impecable.

Ningún cuento de Ednodio Quintero nos desencanta. Restituye la primera vez de cada historia, cada personaje es delineado con características que provocan el asombro del lector. No hay adornos, sino ángulos, perspectivas que se proyectan en la mirada de quien  se aposenta en el rito de la lectura. Por ello volvemos a leer su prosa que no se agota, porque cada lectura de cada cuento constituye un hallazgo que no olvida el valor superior de la escritura, a favor de la existencia humana. Esta antología de los cuentos completos de Ednodio Quintero ha llegado a la historia de un país donde la coherencia sistemática y luminosa del escritor, no es común en su larga tragedia. Ednodio Quintero crea y continúa creando un orden superior que ofrece una magnífica constelación,

Nunca antes ningún escritor venezolano había obsequiado a los lectores una antología de sus cuentos completos, un río hondo que no se desvía de su cauce. Esta es una de las mejores antologías completas que se haya escrito y compilado, aun en Hispanoamérica. Sus vecinos más cercanos son Jorge Luis Borges y Juan Rulfo. Sin dejar de mencionar la prosa magra y lacerante de un irlandés llamado Samuel Beckett. Es sorprendente pensar que cada cuento que conforma esta antología de Ednodio Quintero, fue escrito en edades distintas y en épocas tan disimiles de la vida del propio escritor. Reafirma la certeza de que el verdadero escritor escribe sin edad. Y esa inflexión creativa que alcanza el páramo y otros continentes, no hay reiteraciones anecdóticas ni derivaciones formales. Ningún cuento queda anclado en una fecha determinada, aunque haya sido escrito en momento particular. Esta antología tiene el dejo y la virtud que nos legó la magna antología de las mil y una noches. Esa que recoge la voz narrativa de Sherezade, del medio y lejano Oriente, escrita por muchos escritores del delta de diferentes culturas. Una multiplicidad narrativa potenciada en un solo escritor. Uno y el universo.

Al leer y releer los cuentos que conforman esta antología toda tenemos la sensación de que estamos ante una alta montaña, que hemos escalado y explorado, sinuosamente, como aquellos lectores ante la fascinación de un gran libro que los lleva a olvidarse de sí y de esa existencia que los constriñe con una identidad real. El escritor los ha cautivado con sus piezas literarias para ser algo más allá de lo conocido. Eso logra y más, Ednodio Quintero, con esta antología de sus Cuentos Completos.

edilio2@yahoo.com

 

edilio_p

 

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

Te interesa

Searching

Searching LA POSMODERNIDAD EN LA NARRATIVA DEL MUNDO 2.0, por Luis Bond

Vivimos tiempos convulsos e imposibles de definir. La tecnología avanza con saltos agigantados, transformándose en …

Deja un comentario