Inicio / Destacado / Cuando perdió la credibilidad DEJÓ DE SER PRESIDENTE DE TODOS, por Pedro Luis Echeverria

Cuando perdió la credibilidad DEJÓ DE SER PRESIDENTE DE TODOS, por Pedro Luis Echeverria

maduro-preocupado-5
Los venezolanos lo convertiremos en el Presidente de nada y de nadie.

El pasado 16 J, el pueblo venezolano expresó su voluntad. Millones de personas. Hombres y mujeres, viejos y jóvenes, profesionales de todo tipo, empresarios de la ciudad y del campo, obreros y trabajadores de las diversas disciplinas existentes, religiosos y seglares civiles y militares manifestaron su rechazo al régimen imperante pero, por sobre todas las cosas, a Maduro, sus ejecutorias y su falta de credibilidad que lo inhabilitan para continuar en el cargo que írritamente detenta.

Cuando perdió la credibilidad de la mayoría de los venezolanos, ese día Maduro dejó de ser el Presidente de todos. Cuando su intolerancia y su carencia de principios democráticos dividió a los venezolanos entre chavistas y no chavistas, ese día dejó de ser el Presidente de todos. Por sus estulticias recurrentes, mentiras infantiloides, estólidas reflexiones y subestimación de la inteligencia y la capacidad de sus conciudadanos, perdió la authoritas y, ese día, dejó de ser el Presidente de todos. Cuando prefirió dilapidar los recursos provenientes del petróleo y no utilizarlos racionalmente para satisfacer las ingentes necesidades del pueblo, dejó de ser el Presidente de todos. Cuando renunció al liderazgo que confieren la veracidad y la transparencia, dejó de ser el Presidente de todos. Cuando decidió que su gobierno fuese una suerte de ‘caja negra’ cuyo contenido real se desconociera y que solo se abriera para anunciar las mentiras y falacias que le convienen a su régimen, dejó de ser el Presidente de todos. Cuando fraudulentamente violó la Constitución para tratar de anular a la Asamblea Nacional, dejó de ser el Presidente de todos. Cuando desconoció la voluntad mayoritaria que pedía la celebración de un referendo revocatorio, dejó de ser el Presidente de todos. Por su actitud indolente frente al sacrificio diario de millones de venezolanos y por la brutal represión que desató contra los que pacíficamente protestaban en las calles, dejó de ser el Presidente de todos. Cuando permitió que una red de bandidos y traficantes coparan los cargos de la Administración Pública, dejo de ser el Presidente de todos. Cuando, por su falta de espíritu y desgano permite que la inseguridad asole y mate a los ciudadanos, dejó de ser el Presidente del país. Cuando trató de eternizarse en el poder e imponernos un pensamiento único, dejó de ser el Presidente de todos.

Maduro dejó de ser Presidente de todos cuando impuso el autoritarismo como forma de gobernar; un autoritarismo muy largo con más arbitrariedades y persistencia inflacionaria que ninguno en nuestra historia.

Por sus ineficaces conceptos nublados de arcaísmo y miopía y por no haber sido capaz de construir, durante el tiempo que lleva en el mando, una alternativa sólida, confiable, racional y patriótica, concentrada en los temas centrales, con vistas a ofrecer a los venezolanos un futuro promisor, dejó de ser el Presidente de todos

En su gobierno, perdieron vigencia el mérito, la constancia y la decencia. Ahora lo que importa es la viveza. Sí, ha resucitado la viveza  nacional. Pero no se trata de una viveza que antes se limitaba a travesuras, el humor picante o beneficios de poca monta. No. Se trata de una viveza que destruye la República y compromete el destino del país.

Olvidó que fue designado para  servir y no para  servirse del poder, y por eso, dejó de ser el Presidente de todos.

En su gobierno el envilecimiento y la indignidad se derrama como una copiosa lluvia de pus sobre el país. Desde su gestión se esparce el ejemplo de cómo se puede usar el poder para enriquecimientos ilícitos. Se tejió y dilató una red de corrupción que no podrían sostener ni los cíclopes de la mitología y por ello, dejó de ser el Presidente de todos.

Así las cosas, por nuestra voluntad y votos, los venezolanos lo convertiremos en el Presidente de nada y de nadie.

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

Te interesa

16 de julio de 2017

La gesta popular del 16 de julio UNA NACIÓN ES UN PLEBISCITO DE TODOS LOS DÍAS, por Edgar Cherubini Lecuna

Existen variadas definiciones sobre lo que es una nación, aunque todas hacen referencia a un …

Deja un comentario