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Colombia: tradición literaria, poesía e inversión social LAS LÍNEAS DE LAS MANOS BORRARON LAS FRONTERAS, por Edda Armas

Las líneas de sus manos 8
Parte del grupo de 50 poetas, editores y críticos que se reunieron en Bogotá, fotografiados por el poeta mexicano Roberto Arizmendi.

En un tiempo tensado por los tan dolorosos sucesos del conflicto extremo que viven familias en la zona fronteriza colombo-venezolana, tras el deplorable, cuestionable e inentendible cierre de la frontera entre ambos países, ordenado por el gobierno de mi país, una Bogotá cálida en afectos, cruzados sus cielos en azules de poca pluviosidad, nos acogió a los más de 50 poetas, editores y críticos que, invitados por el Gimnasio Moderno, participamos en la edición 2015 de Las líneas de sus manos 8, del 1° al 4 de septiembre pasado. Se desarrolló como verdadera fiesta literaria, planificada y orquestada como intercambio solidario y cercano entre poetas, editores, traductores, estudiantes y público general, borrando fronteras, casi a diario con sala llena.

El recio espacio de ventanales altos de la histórica y bien dotada Biblioteca de los Fundadores (como deseaba fuese el espacio del compartir el poeta Miguel Ángel Campos), la que con pasión e inteligencia dirige el poeta Federico Díaz-Granados, fue escenario de lecturas, conversaciones entre poetas internacionales y del país sede, haciendo públicas poéticas particulares y diversas, talleres, presentaciones de especiales y, seguramente polémicas, antologías que leen el más actual mapa escritural con la presencia de sus compiladores, algunos de los poetas incluidos y sus editores. Sobresalió —y es algo que quiero destacar— la presencia de jóvenes estudiantes de diferentes grados y colegios de Bogotá, de atención suprema y preguntas inteligentes, que se nos revelaban como lectores acuciosos de poesía. Nos dejaban saber, una vez más y de manera directa, cuán valiosa es esta inversión de responsabilidad social para la creación de mentes libres, pensadoras y cuestionadoras de la realidad, en las que se siembra la pasión por la literatura.

El marco fue propicio para que en el día inaugural fuese reconocido y celebrado el entrañable Jesús García Sánchez —Chus— en sus 70 años y por el número 900 de su colección de poesía, de esos libros negros que han acompañado a varias generaciones en las últimas cuatro décadas; de los que hemos leído la diversidad de las poéticas que en el mundo se escriben, en español, y muchas otras lenguas, bautizándose la edición Ojo avisor , en la que amigos y poetas le rinden testimonios y versos, y celebran su pasión y su epopeya por la poesía. Y tras este arranque —con la poesía de voces emergentes de Colombia que vienen dando mucho que hablar más allá de sus fronteras: María Gómez Lara, Lucía Estrada, Carolina Dávila y Catalina González— y un sentidísimo concierto de la cantautora Marta Gómez, siguieron tres días de jornadas intensas de todo el día, en las que fueron presentadas al menos cuatro antologías de reciente publicación:  El canon abierto (Visor), Cien poemas en español (Luna Libros), Poesía de América latina para el mundo, compilada por el poeta mexicano Roberto Arismendi, y La nuova poesía dell’America Latina de Loretto Rafanelli (Algra Ediciones).

Antología El Canon abierto/Última poesía en español, editada por Visor Libros, bautizada con presencia de quien la ideó, su compiladora Remedios Sánchez, quien —compartiendo la conversación con el poeta Juan Felipe Robledo— hiciera un resumen inteligente del porqué de este proyecto y el cómo fue puesto en marcha con alguna objetividad gracias al apoyo de críticos y académicos de un conjunto de universidades. Destacaron el aprecio de haber contado con la editorial Visor que —además de la impecable edición— garantiza su distribución. Oímos de sus labios contar que el poeta que alcanzará la votación más alta entre todos los poetas postulados (nacidos a partir de 1970) resultó ser el poeta granadino Fernando Valverde, quien esa misma tarde nos estremeciera con la lectura de su largo, sutil, emblemático y extendido poema Celia. Alí Calderón y Álvaro Solís (México), Mario Meléndez (Chile), Lucía Estrada, Catalina González y Federico Díaz-Granados por Colombia, poetas incluidos en el Canon, compartieron con el público sus poemas antologados. En este Canon abierto, el poeta venezolano Luis Enrique Belmonte (1971) es quien representanta a la poesía venezolana.

Cien poemas en español. Su autor-compilador, Manuel Borrás, editor de la prestigiosa editorial valenciana Pre-textos, reveló  cómo al ser invitado por Luna Libros a seleccionar cien poemas en español para editar esta personalísima antología —dando cuenta de sus preferencias de lector atento, voraz y culto de poesía desde muy joven— se metió “en un berenjenal, que le planteó serios cargos de conciencia”. Pero le vimos sonreír con satisfacción por el resultado alcanzado en la delicada tarea, con la honestidad recia que le caracteriza. Y es que esta bella edición, de tapas duras en formato de 11.5 cm por 18 cm, promete ser libro de cabecera para todo quien quiera darse un paseo por la poesía desde la Edad media hasta el siglo XX, de mano de quien ojo y tiempo siempre ha tenido para ella. En lo personal, sinceramente la aplaudo. La entiendo como valiente valoración de un especialista sensible que su vida ha dedicado a la lectura y publicación de este género, quien se atrevió a emprender la comprometedora y dificilísima tarea de elegir sus poetas y poemas favoritos, en la lengua unidad y correspondencia que les da el español. La poesía de mi país se representa por las voces mayores de Vicente Gerbasi, Juan Sánchez Peláez, Rafael Cadenas y Eugenio Montejo; extrañando a alguna de nuestras mujeres poetas de la misma generación, como Ida Gramcko, Enriqueta Arvelo Larriva o Elizabeth Schön.

La experiencia del compartir más allá de los libros

La presencia de poetas mayores como Luis García Montero, Eduardo Langagne, Miguel Ángel Zapata, Peter Waugh, Leopoldo Castilla, Emilio Coco, Ramón Cote Baraibar, Waldo Leyva, José Luis Díaz-Granados, Juan Cristóbal  MacLean,  Juan Felipe Robledo, Roberto Arizmendi, Gordon McNeer, entre otros, fue una ganancia sobrecogedora, en la experiencia de oírles leer sus textos, contar anécdotas y apreciaciones que solamente en estos espacios se cuentan, que resuenan con ese algo más indescriptible que reconocemos en lo alcanzado del decir. Mas también por el dialogar sobre inquietudes y propuestas en desarrollo a las que apuestan, en la generosidad que el compartir produce, y tanto más. En el caso de Luis García Montero, una ganancia adicional de altísima valoración, fue el bautizo de su libro Lecciones de poesía para niños inquietos en la serie Grandes Maestros Cuadernos Ex-Libris, editado por la Agenda Cultural del Gimnasio Moderno, reuniendo sus ensayos sobre diversos temas como Leer en voz alta, La palabra, La imaginación, La escritura, Leer un poema, Escribir un poema. Un libro que da cuenta de su fe en la poesía y en la vida, registrando sabiamente su reflexión para los más jóvenes… y para docentes en la materia.

Nombrar quiero, ya cerrando este recuento, al resto de los participantes aún no mencionados, porque cada encuentro se nutre de las voces que lo integraron, las que definitivamente hacen la marca intangible de lo vivido más allá de la programación: libros, conversas, miradas, preguntas, acuerdos o no, acertijos que en el aire se capturan y que será el tiempo el que respuesta les dé. Los otros nombres de presencia, nervio  y voz de esta vez son: Beatriz Hierro (Portugal), Ana Joaquim (Brasil), Mario Meléndez (Chile-México), Phillipe Ollé Laprune (Francia), Javier Bozalongo (España), Joaquín Puga (España), Lorreto Rafanelli (Italia), Walter Raffaelli (Italia), Hanene Aad (Líbano), Álvaro Solis (México), Ali Calderón (México), Antonio López Ortega (Venezuela), Sigfredo Ariel (Cuba), Manuel Gahete (España), Peter Waugh (Inglaterra-Austria), Giovanny Gómez, Santiago Espinoza, Juan David Correa, Luz Mary Giraldo, Guido Tamayo, Juan Carlos Acevedo, María Angélica Pumarejo, Álvaro Castillo Granada, Jerónimo Pizarro, Jacobo Celnik, Santiago Ospina, Juan Afanador, Hellman Pardo, Gonzalo Márquez Cristo y Alberto Montoya (Colombia).

El lente atento y paciente de Joaquín Puga, el viernes de cierre obturó más de dos docenas de veces para captar los retratos de los poetas participantes vistiendo ‘camisa blanca’ para su próxima edición de El álbum del fingidor en complicidad con la Editorial Valparaíso. ¡Se celebra!

Los vasos comunicantes son más de los que podemos intuir. Las voces replican un canto múltiple acendrado que como lava de volcán expide su ardor en la urgencia de ser oído. Latir. La poesía trasciende las heridas. En el mapa de las líneas de la mano se hizo evidente que las voces de la poesía responden a otro mapa, otra intuición, otro comunicar, no negociable y por demás impostergable, donde el valor lleva la prisa de lo que en todas partes, en cada mínima parte del planeta, se vive en el angustioso hoy interrogado del ser. Como dice la joven poeta María Gómez Lara: “gracias a las coincidencias que no son coincidencias, porque la vida nos estaba trazando este mapa, porque el amor por la poesía nos une…y para dar la vuelta des-inventar el sí”.

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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