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Coco COCOMANÍA, por Reinaldo Chacón

Coco Disney Pixar 1
Su pasión lo adentrará en un viaje extraordinario a la deslumbrante y colorida Tierra de los Muertos, para descubrir la verdadera historia familiar y su legado.

Ambrose Bierce, el escritor satírico estadounidense, conocido por su visión sardónica de la naturaleza humana, tiene una frase célebre: “no hay nada nuevo bajo el sol, pero cuantas cosas viejas hay que no conocemos”. El poder de esta frase es tal, que nos permite comprender que somos un compendio de reciclaje de conocimientos, vivencias, sentimientos, que termina por contar lo mismo en diferentes formas y relatos. Sin embargo, volverlos a colocar en nuestro imaginario nos permite restituir y refundar aquello que nos faltaba por recordar. Aquello que necesitábamos para transformar.

El cine vive de esta premisa constantemente. Anda en la búsqueda de contar lo primigenio desde nuevas perspectivas, en especial, cuando las sociedades en momentos de grandes retos, confusiones y errores, no encuentran el camino para resolver y resurgir. Solo el retorno a lo básico, lo originario, y lo más poderoso que nos caracteriza como raza humana, es lo que nos guiará: la convivencia, la tolerancia, el acuerdo, la coexitencia, la familia. Son el camino correcto.

Coco (2017) cuanta la historia de Miguel, un chico que sueña en convertirse en un músico consumado como su ídolo, Ernesto de la Cruz, a pesar de la desconcertante prohibición de su familia por la generación de música. Desesperado por mostrar su talento, su pasión lo adentrará en un viaje extraordinario a la deslumbrante y colorida Tierra de los Muertos, para descubrir la verdadera historia familiar y su legado.

No es la primera vez que vemos en un film de animación un relato sobre la sabiduría que en la tierra de los muertos, los espíritus, nuestros ancestros, nos ofrecen a los vivos para aprender a llevar mejor la vida presente. El imaginario cinematográfico animado está plagado de esta trama en sus diferentes formas y cuentos. Por nombrar algunos, y más recientes, podemos recordar a Paranorman (2012), El libro de la vida (2014) y Kubo y la búsqueda del Samurái (2016). Su eje central es como la familia es el núcleo de sabiduría y fuerza para lograr cualquier transformación, rompiendo cualquiera que sean las barreras. Sin embargo, Coco usa este relato para poner el ojo sobre el panorama actual de rivalidad política y social que se ha implantado entre Estados Unidos y México.

Contada desde la perspectiva mejicana, con una tradición y creencia tan regional, religiosa y mística tan poco anglosajona, Walt Disney Pictures y Pixar usan su músculo industrial para poder llevar un historia, que no es nueva bajo el sol, de reconciliación familiar a sus hermanos mejicanos (no es casualidad que ya se haya convertido en el film con mayor taquilla en la historia de México, por cierto, país en donde fue su estreno mundial, en el festival de cine de Morelia). Cargado de simbolismos de migración, desunión entre dos mundos que no pueden dejar de coexistir, Coco es la transformación del pensamiento rígido y conservador, que autogenera un conflicto, en la coexistencia que termina por convertirse en existencia.

Catalogar esta animación como un film político o social, sería un poco atrevido y hasta mucha elucubración. Pero, si el arte es la expresión y comunicación directa de lo que el ser humano desea y anhela, que una empresa norteamericana haya realizado un film cargado de tanta armonía con sus hermanos mejicanos, es una señal que muestra que no todos están a favor de estas rencillas autogeneradas. Es un mensaje de resistencia a la división que entre estos dos pueblos hermanos hay después de tanta historia. Un mensaje que evoca los principios de hermandad y familiaridad que no pueden ser disueltos tan fácilmente, pues ese puente entre ambos mundos siempre seguirá bañado de la divinidad y magia con que fue construido.

COCO (Coco), EEUU, 2017. Dirección: Lee Unkrich, Adrián Molina. Guion: Adrián Molina y Matthew Aldrich. Fotografía: Animation, Matt Aspbury y Danielle Feinberg. Música: Michael Giacchino. Producción: Pixar Animation Studios y Walt Disney Pictures.

Publicado originalmente en https://cinemathon.wordpress.com/

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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