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Ciboulette UNA VENEZOLANA EN LA SEDE MASÓNICA DE BOGOTÁ, por Javier Conde

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El restaurant de la valenciana Anid Velásquez, ocupa la planta baja de una joya urbanística de la capital colombiana.

Al transeúnte desprevenido le costará dar con el lugar, ubicado en la carrera quinta con calle 17, en el centro de Bogotá: próximo al Museo del Oro, de una estación muy concurrida del Transmilenio y de la Procuraduría de la Nación. Se entra por un estacionamiento y luego, al fondo, aparece la imponente Mansión Kopp, levantada en 1923 por orden del empresario alemán y fundador de la Cervecería Baviera Leo Siegfried Kopp Koppel. Desde la estrecha y congestionada callejuela de acceso no hay sospechas de que allí vivió el dos veces presidente Alfonso López Pumarejo, ni que ahora aloja a la Gran Logia de Colombia y, mucho menos, de que una venezolana manda en sus fogones.

Anid Velásquez, administradora de la primera promoción de la Universidad Tecnológica del Centro, Unitec, llegó hace poco más de cuatro años a Colombia y montó su restaurante en la calle 93, hacia el norte de la ciudad, una zona de gran actividad comercial y de mayor rango económico, en esta capital de estratos muy marcados. Realizó junto con quien fue su esposo una inversión superior a los 100 mil dólares (más de 200 millones de pesos) y asumió un oneroso alquiler. Aguantó tres años. “Cuando estaba a punto de tirar la toalla surgió esta oportunidad”, dice.

Ciboulette –en honor al cebollín con que se adornan muchos platos– es un lugar para oficinistas y empleados, que pueden permitirse comer fuera de su casa, a precios módicos y sin desmedro de la calidad. Pero Velásquez se descapitalizaba cada día, porque a pesar de la regular afluencia de clientes los costos de operación y mantenimiento hacían inviable el negocio. Por medio de una amistad se puso en la pista de la Mansión Kopp, cuya área de restaurant se había descuidado con el transcurrir del tiempo. La Gran Logia de Colombia ocupa la edificación, diseñada por el célebre arquitecto Alberto Manrique Marín, desde 1988.

A pesar del cierto abandono de las instalaciones, a Velásquez le encantó el lugar, en el que dispone de tres salones —uno de ellos VIP, más pequeño—, la ubicación y el alquiler, cuatro veces menos que en la calle 93. “Llegamos a un acuerdo y en una semana me mudé”, cuenta orgullosa. Pintó paredes, rescató cuadros arrumbados en depósitos, colocó en uno de los techos una enorme e impresionante lámpara estilo María Teresa de propiedad familiar y decoró con sobriedad y buen gusto, para crear un ambiente tan acogedor como el de la sala de una casa. “Y lo otro fue adaptarme a los gustos de los comensales”, añade. Su menú varía cada día y trata de sorprender con cosas nuevas, conservando el toque de comida colombiana.

Ciboulette 3Desde marzo de 2013, cuando empezó la segunda etapa de su aventura culinaria, Velásquez pudo alcanzar el punto de equilibrio hace cuatro meses. “Quien venga a Colombia con la mentalidad venezolana de que en un santiamén obtiene ganancias se equivoca”, advierte. Ciboulette aún se encuentra en la fase de hacer ‘el punto’, de darse a conocer. Entre sus dos salones principales puede atender a 80 personas, pero la ocupación, al mediodía, es de cerca de 70%. En las tardes y hasta las 8 pm, el servicio es más ligero: jugos, café, empanadas, ensaladas. “La gente de la Logia hace sus reuniones habituales en el piso superior y luego baja a compartir un rato”, explica Anid.

En paralelo, Ciboulette ofrece atención a requerimientos privados de los miembros de la Logia: cenas especiales, celebración de cumpleaños, matrimonios y en esos casos el local abre también los sábados y domingos. “Ellos antes hacían ese tipo de eventos afuera, porque les apenaba el estado de esta área de servicios”, agrega. Velásquez, que cuenta con seis empleados, todos colombianos, ha logrado preparar comida para más de 200 personas que distribuye en los dos salones y en los jardines de la mansión Kopp.

Anid VelásquezPróxima a cumplir 50 años, muy bien llevados, Velásquez no tiene fecha de retorno a Venezuela. “Me viene por mis hijos, para que hicieran sus estudios universitarios aquí, en un ambiente seguro y de mayores oportunidades”, expresa. Su afán es consolidar Ciboulette, sin prisas y sin pausas.

CIBOULETTE. Mansión Kopp. Carrera 5 # 17-79, Bogotá.

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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