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Capote LA FUERZA DE LA NO FICCIÓN, por Alicia Rosell

Capote
Hoffman logra meterse en la piel del escritor devorando la pantalla en cada escena en la que aparece.

Sinopsis: En noviembre de 1959, Truman Capote lee una crónica de The New York Times que relata el sangriento asesinato de los cuatro miembros de la familia Clutter en su granja de Kansas. Aunque sucesos similares aparecen en la prensa todos los días, hay algo llama la atención del escritor y quiere utilizarlo para demostrar una teoría: en manos de un escritor adecuado, la realidad puede ser tan apasionante como la ficción. Consigue que el The New Yorker lo envíe a Kansas con su amiga Harper Lee para cubrir el caso. Su voz aniñada, su amaneramiento y su peculiar forma de vestir despiertan al principio la hostilidad de los vecinos de la zona, pero Capote se gana pronto la confianza de Alvin Dewey, el agente encargado de la investigación.

Análisis de Alicia Rosell. Hace ya un tiempo que escribí sobre la aparición del libro póstumo de Capote. Escribo ahora sobre la película que se estrenó hace unos meses, y que acabo de ver en versión dvd. Capote está basada en el libro de Gerald Clarke, Capote, una biografía, que lo conoció veinte años después de los fatídicos sucesos de Kansas (1959-1960). Narra las vicisitudes del escritor, ya conocido por la época gracias al éxito de Desayuno con Tifanny, que lo encumbró mundialmente. Nos retrata al hombre bajito de condición homosexual, adinerado pero que sufrió una infancia infeliz desde que fuera abandonado por su madre. En la película es Seymour Hoffman el actor encargado de encarnarlo quien asume la responsabilidad de dar credibilidad al Capote que fue, con sus sonadas fiestas propias y ajenas, su vida disipada y su sempiterna pasión por la figura de su madre siempre ausente. Lo consigue, porque —aunque se dice que sobreactúa— Hoffman logra meterse en la piel del escritor devorando la pantalla en cada escena en la que aparece.

Truman sufrió una conmoción al leer aquella noticia que, sin sospecharlo, cambiaría su vida para siempre. Ya nunca volvería a ser el mismo. Historias similares salían en los periódicos a diario, pero en esa ocasión un sexto sentido le hizo a Capote empecinarse en escribir un libro sobre dicho suceso. Debe convencer entonces a su editor de la oportunidad que representa, según él, de demostrar una teoría que siempre sostuvo con pasión: la no ficción puede resultar tan apasionante como la ficción. Y él se consideraba el escritor capaz de hacerlo realidad. Se cuestionó desde el principio qué impacto podían haber tenido los asesinatos en un pequeño pueblo aislado en mitad de las llanuras solitarias y barridas por el viento de Kansas.

Argumentando que para su propósito era irrelevante el hecho de que cogieran a los asesinos, convence a la revista The New Yorker para que lo manden a cubrir la noticia, y emprende el camino a Kansas sin pensárselo dos veces. Le acompañaba su amiga Harper Lee, quien sólo unos meses después ganaría el premio Pulitzer y se hizo famosa por su obra, Matar a un ruiseñor, también llevada al Cine. (Catherine Keener encarna el personaje)

A pesar de sus esfuerzos por mantenerse al margen de los dos asesinos no pudo evitar involucrarse afectivamente con ellos. Especialmente, con Perry, a quien le unía la misma clase de infancia. Luego debió reconocer que el asesino amigo se llevó peor parte que la que le había tocado vivir a él.

El escritor se debatirá entre la amistad y su obligación por acabar el libro. Pero el libro no puede terminarse hasta que no se lleve a cabo el juicio a los asesinos. Juicios, por otro lado, atrasados a instancias del escritor: tiene que hacerles hablar para que les cuenten lo que pasó. Tardó cuatro años en conseguirlo. Su A sangre fría está casi acabada cuando —por fin— consigue hacer hablar a Perry y este le cuenta la crueldad con la que él mismo mató a los integrantes de la familia al completo. Es entonces cuando esa hipocresía de Capote, “te quiero ayudar pero si no me ayudas tú, pues yo a ti nada”, se le viene encima con el peso de los remordimientos. También se revolvería contra sí mismo al constatar el erróneo concepto de afectividad que había desarrollado hacia el asesino-amigo y no podrá ya poner distancia con “sus personajes reales” hasta el día mismo en que son ahorcados.

Asistió a esta ejecución a instancias de su amigo Perry, pero Truman Capote dejó de ser el rey de las fiestas y el gracioso de todos los saraos a partir de la ejecución. Comienza así su declive físico y psicológico, curiosamente, a la par que se encumbra literariamente hablando. A Truman Capote con su A sangre fría y esos cuatro años de idas y venidas a la cárcel, conversaciones amistosas y algún que otro enfado casi infantil e hipócrita, ya no le abandonarían los ‘fantasmas’ de sus personajes-asesinos-amigos hasta su muerte en 1986.

Capote es un excelente film basado en otra película que se basó a su vez en una película sobre hechos reales. Un trabalenguas que lejos de confundirles puede despertarles la curiosidad para que la vean quienes todavía no lo han hecho. Me explico: la novela de no ficción, como sería calificada por el propio autor A sangre fría, ya había sido llevada al cine por Richard Brooks en 1967, con ese idéntico título. La impactante interpretación de Philip Seymour Hoffman le valió conseguir el Oscar a la mejor interpretación masculina en 2005.

Dirigida por Bennett Miller y escrita por Dan Futterman, Capote puede encumbrarse entre las grandes películas del cine gracias al boca a boca, como hace servidora a través de este artículo. La película posee además una excelente fotografía de ambientación de la época, a cargo de Adam Kimmelse diría que funcionan como espejos que nos introducen en las escenas o al menos, así lo apreció servidora que aquí suscribe.

Esta historia representa la vida misma, y por tanto, no es de extrañar que acabara siendo la obsesión del escritor Truman Capote por crear la mejor novela americana con A sangre fría. El resultado es una película electrizante y repleta de fuertes emociones, íntima sin dejar de ser pública: Una obra casi rozando la perfección

De modo que la recomiendo especialmente, y sobre todo es de obligada visión para todos los interesados en la figura humana y literaria del escritor que fue Truman Capote para su época. Espero haberles convencido con mi análisis personal después de haberla visto desde mi sofá. Les aseguro que no podrán evitar la reflexión, y se sorprenderán experimentando pena y a la vez asco, tanto hacia el condenado como hacia el escritor sin escrúpulos que perseguía la noticia a toda costa para lograr “la obra literaria americana perfecta”.

Y vaya si lo logró, como lo logra también esta estupenda película que ha sido postulada como la mejor de 2005 por los críticos estadounidenses.

Capote se exhibe el 9 de septiembre en los Sábados Selectos del Cinecelarg3. A las 2:30 pm. Entrada libre.

Premios:

  • 2005: Oscar: Mejor actor (Philip Seymour Hoffman). Cinco nominaciones
  • 2005: Globos de Oro: Mejor actor dramático (Philip Seymour Hoffman)
  • 2005: Premios BAFTA: Mejor actor (Hoffman). Cinco nominaciones
  • 2005: National Board of Review: Mejor actor
  • 2005: Asociación Nacional de Críticos de Estados Unidos: Mejor Película, Actor (Hoffman)
  • 2005: Círculo de críticos de Nueva York: Mejor ópera prima. tres nominaciones
  • 2005: Asociación de Críticos de Los Angeles: Mejor actor, actriz secundaria y guión
  • 2005: Festival de Toronto: Mejor director novel, actor, actriz de reparto
  • 2005: American Film Institute (AFI): Top 10 – Mejores películas del año
  • 2005: Critics’ Choice Awards: Mejor actor. Cuatro nominaciones
  • 2005: Asociación de Críticos de Chicago: Mejor actor (Hoffman) y director novel
  • 2005: Premios Independent Spirit: Mejor actor, guión y Premio de Productores. Cinco nominaciones
  • 2005: Sindicato de Productores (PGA): Nominada a Mejor película
  • 2005: Sindicato de Directores (DGA): Nominada a Mejor director
  • 2005: Sindicato de Guionistas (WGA): Nominada a Mejor guión adaptado
  • 2005: Sindicato de Actores (SAG): Mejor actor (Philip Seymour Hoffman). Tres nominaciones

CAPOTE (Capote). EEUU, 2005, 110 minutos. Director: Bennett Miller. Guion: Dan Futterman (Novela de Gerald Clarke). Fotografía: Adam Kimmel. Música: Mychael Danna. Reparto: Philip Seymour Hoffman,  Catherine Keener,  Clifton Collins Jr., Mark Pellegrino, Bruce Greenwood,  Chris Cooper,  Bob Balaban. Productora: Sony Pictures Classics / A-Line Pictures / Cooper’s Town Productions / Infinity Media Canada Inc.

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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