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Aportes ciudadanos LA RESILIENCIA CINÉFILA QUE LOS VENEZOLANOS NECESITAN, por César Noguera Guijarro

Cine Jardín 1
En la ciudad de los techos rojos han surgido varias propuestas de cine alternativas que nadan contra la corriente de nuestra sociedad cada vez más depresiva e insegura.

Especial para Ideas de Babel. Como todos los aspectos de la vida en Venezuela, los espacios de entretenimiento también han desmejorado. Entre la hiperinflación que devora el bolsillo del venezolano y los controles que hacen insostenible la importación de películas o equipos, las salas de cine quedan cada vez más vacías, cual anaquel de supermercado. No obstante, en tiempos tan sensibles y cambiantes más vale encontrar soluciones y no quejas.

Resumiendo el panorama podemos sumar lo anterior a 35% menos de espectadores en las salas; 60% menos de audiencia de cine venezolano; y la reciente retirada ‘temporal’ de 20th Century Fox de las carteleras, para notar que nuestra tradición cinéfila parece hundirse cada vez más en la crisis. A pesar de eso, este es un país lleno de contrastes y aún se consiguen muchas personas que se las arreglan para ser optimistas en medio del desastre.

En la ciudad de los techos rojos han surgido varias propuestas de cine alternativas que nadan contra la corriente de nuestra sociedad cada vez más depresiva e insegura: Cine a Cielo Abierto en el Centro de Arte los Galpones; Cine Jardín en la Hacienda La Vega; Cine en la Pizarra de la Alcaldía de Sucre; La Fabrica del Cine de la Alcaldía de Baruta y el Circuito Gran Cine, son las más constantes. Admito con honestidad mi ignorancia con respecto a otras iniciativas en diferentes ciudades del país e invito al lector a compartir en los comentarios las que conozca.

Los fundadores o autores intelectuales de estas obras no son más que ciudadanos con gran habilidad para adaptarse, positivamente, a situaciones adversas. No es ninguna coincidencia, pues si hay algo que todavía no ha desaparecido en nuestra idiosincrasia es que ‘echamos pa’lante’, en otras palabras: somos resilientes.

De ahí que todo aquel que se sienta venezolano puede seguir ese ejemplo proactivo y aplicar la habilidad que nos diferencia de entre tantas nacionalidades, pues debemos entender que en los tiempos de crisis es cuando surgen las mejores oportunidades y que participar activamente es la mejor manera de tomar las riendas de nuestro país.

Para demostrarlo me aventuro en la selva de concreto para averiguar más sobre una de estas iniciativas. ¿Cómo funcionan en medio de tanta debacle? ¿Qué quieren lograr? ¿Dónde consiguen la motivación y la inversión para sus proyectos? ¿Cómo se mantienen?

En Caracas hay muchos emprendedores y actores sociales, algunos motivados por el deseo de ser su propio jefe, otros por “la necesidad de hacer algo por la ciudad y por el país”, como dice María Alejandra Vera, fundadora de Cine Jardín, una fundación de cine alternativo que proyecta películas al aire libre en los espacios de la Hacienda La Vega en Él Paraíso.

Cine Jardín, un caso de éxito ciudadano

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María Alejandra Vera, fundadora de Cine Jardín, una fundación de cine alternativo que proyecta películas al aire libre en los espacios de la Hacienda La Vega en Él Paraíso.

“A parte de votar, creo que hay que hacer algo”, así es como empieza la historia de Vera, quien nos invita a través del ejemplo a ser ciudadanos más activos. María Alejandra y el equipo de la Fundación Cine Jardín se dedican a programar, realizar y mantener la proyección constante de películas independientes dos domingos de cada mes. “El fin ha sido que la gente participe, que la gente salga de su casa. Si de mil personas que vienen una se vuelve voluntaria de algo, la meta se ha cumplido”, expresa Vera al hablar sobre sus objetivos como fundadora.

A pesar de no tener patrocinantes Cine Jardín es un ejemplo digno de la integración entre sectores, ya que el espacio es prestado por Sitios Wao sin costo alguno; las películas son brindadas por las embajadas, autores originales o distribuidoras; y hasta para la reparación y mantenimiento de equipos siempre se consigue a algún vecino que lo haga gratis, una tremenda muestra de solidaridad en pro de un bien común.

“Esta es una propuesta social y creo que el sector privado puede apoyar este tipo de iniciativas. Me encanta que aquí podemos tener a alguien de una zona popular y a un embajador en el mismo sitio. Estamos todos mezcladitos”, opina Vera con respecto al espacio de encuentro que propicia su cine.

Existen cientos de ONG, fundaciones y compañías dedicadas a contribuir al desarrollo de la sociedad y si, además, se unen con las iniciativas de los ciudadanos es posible encaminar al país entero hacia un futuro mejor. “Yo no compito con una sala de cine ni con otras muestras alternativas, porque en cada una la experiencia es diferente. Y si me montan una al lado lo aplaudiría”, es lo que responde Vera acerca de otras organizaciones.

Un mensaje para Venezuela

Quizás fue coincidencia que el Día Internacional de la Salud de este 2017 haya estado enfocado a cómo superar la depresión. Casualidad o no, se necesitan las mejores soluciones para hacer frente a la depresión casi crónica que se esparce por nuestras calles. Y son justamente este tipo de iniciativas resilientes las que pueden sacar adelante a las generaciones de venezolanos que ven sus formas de entretenimiento limitadas a causa de las malas decisiones de un gobierno que hace mucho pasó a ser una dictadura.

“Dejemos de caminar sin ver las cosas que pasan, que a lo mejor dan mucha tristeza, pero es necesario que empecemos a actuar, es urgente. Ser voluntario o apoyar una causa no es algo obligado, aburrido o desagradable, se puede colaborar en cosas que a uno lo llenan”, culmina Vera dirigiéndose a todos los venezolanos.

La cultura es saber, es conocimiento y mientras más democratizado sea su acceso, habrá cada vez más ciudadanos dispuestos a tomar los espacios públicos, a ser los próximos autores de las ideas más innovadoras y a la vez podrán salir de la ignorancia adoctrinada que ha instaurado el régimen chavista durante tantos años en un ciclo sin fin de desinformación y engaño.

Mayor dificultad: Arrancar.

Mayor logro: Uno de los momentos más especiales que hemos tenido fue con la película Libertador, que vinieron como 500 personas. Tener esta cantidad de gente consecutivamente. Saber que la gente agradece esta propuesta.

Metas: Quisiera mejorar los equipos y llegar a otros espacios. ¡Y conseguir patrocinantes!

César Noguera Guijarro

@criticoretirado

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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