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Bitácora Internacional GUAIDÓ VERSUS CASTRO, por Alfredo Michelena

El presidente encargado se reúne con el primer ministro Justin Trudeau y pide que Cuba “sea parte de la solución” en el cambio de régimen en su país

Se armó la sampablera. ¡Guaidó nos vendió a Cuba!, gritaban en tuiter algunos, que por cierto nunca habían querido al guaireño. Pero, ¿qué fue lo que realmente sucedió?

Todo el mundo sabe —y Guaidó lo ha dicho hasta el cansancio en esta gira— que el gobierno cubano está metido hasta los tuétanos del régimen chavista y es una de sus principales bases de sustentación.

Para nadie es un secreto que Chávez estaba enfatuado con Fidel Castro, quien lo conquistó hasta el nivel de que el barinés dio su vida por él —o por su revolución, que es lo mismo. Chávez hubiera podido buscar mejores médicos y dedicarse a su curación, o pasar sus últimos días en paz con los suyos; pero el “Idi Amin del Caribe” —así apodó Rómulo Betancourt a Fidel Castro— lo convenció de seguir en la contienda electoral y sabiendo que el criollo no sobreviviría a ese esfuerzo, muy convenientemente le sugirió que dejara encargado a uno de sus cuadros políticos: Nicolás Maduro. Ese que había sido entrenado en Cuba  y que era de la mayor lealtad a Castro.

Cuando en la sede de la Cancillería canadiense, el reportero de Bloomberg interpeló a Guaidó sobre qué pensaba de la iniciativa de Canadá de seguir hablando con Cuba sobre el tema de Venezuela, y específicamente le preguntó si “Cuba podría ser parte de la solución”, Guaidó primero dejó claro el papel intervencionista de Cuba en Venezuela y luego le dijo que “sí nos gustaría que fueran parte de la solución, pero por ahora ellos apoyan al régimen”.

Esta pregunta tenía que ver con una Canciller canadiense quien contestó que ellos venían hablando con Cuba así como con otros países y mencionó al Grupo de Lima. Recordemos que este grupo —del que Venezuela es parte— decidió en mayo pasado “hacer las gestiones necesarias para que Cuba participe en la búsqueda de la solución a la crisis en Venezuela”, e hizo “un llamado a Cuba a ser parte de la solución a la crisis”. Nada de qué alarmarse ahora.

En el contexto diplomático de esta gira, las palabras de Guaidó fueron pertinentes. Lamentablemente hay algunos que quieren sacarle punta a una bola de billar y aprovecharon este tema para lanzar sus baterías contra el presidente encargado a fin de manchar su importantísima y hasta ahora excepcionalmente exitosa gira.

Nadie critica, sino que incluso aúpan, que los estadounidenses hablen con los rusos sobre el tema de Venezuela; pero que los canadienses —siendo parte del Grupo de Lima— lo hagan con Cuba y que Guaidó los condone eso sí es anatema.

Para salir del régimen es necesario presionar y negociar, sea con Cuba, con Rusia, o con China, para no meternos con lo doméstico. Hay que crear las condiciones para unas elecciones libres y justas, pues es en el voto donde está nuestra mayor fortaleza, así como para que los ciudadanos puedan expresarse políticamente sin temor a la represión.

La comunidad internacional debe decirle a Cuba que su apoyo a la dictadura venezolana tiene consecuencias. Cuando los países democráticos se pongan serios con los Castro —o con  su legado— y cuando dejen sus veleidades izquierdosas y comiencen a reclamar y a sancionar por la violación de los derechos humanos en la isla y su desastrosa influencia en la región, entonces será más fácil la restauración de la democracia en Venezuela y en el continente.

Por esto hay que comenzar a hablar claramente sobre la nefasta presencia del castrismo y el chavismo en el continente —y ahora en España— y de cómo esa isla es un foco de perturbación democrática permanente.

Anunciar que se está hablando con el gobierno cubano para que facilite la vuelta a la democracia en Venezuela es una manera de develar al público el papel perverso del régimen isleño. Ya eso es una ganancia.

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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