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Bitácora Internacional VENEZUELA: UN ASUNTO GEOESTRATÉGICO, por Alfredo Michelena

Son esas potencias —algunas ‘repotenciadas’, como China, u otras venidas a menos, como Rusia— las que se están enfrentado a la potencia continental por el control geopolítico de América Latina y por supuesto, de Venezuela.

La reciente sanción a la empresa rusa Rosneft, por ser parte de un esquema para circundar las sanciones de la administración Trump al régimen de Maduro, debe ser vista no solo como un simple castigo por incumplimiento.

Incluso se debe ir más allá de apreciarla como una simple acción para cortar el oxígeno financiero a este régimen delincuencial —o pranato— que está desangrando a Venezuela. Debemos entender que la acción estadounidense escala la confrontación a un nivel geoestratégico.

La nueva vieja Guerra Fría

En ocasiones uno se pone fastidioso por repetir lo mismo, una y otra vez. Pero siempre hay que recordar la frase de André Gide, esa que colgaba Rafael Poleo en su columna Péndulo la revista Zeta, que dice “Todo ha sido dicho, pero como nadie escucha hay que volver a comenzar de nuevo”.

Así que perdonen por repetir lo que ahora está a la vista de todos: lo de Venezuela es un asunto de alta geopolítica: es un tema geoestratégico. Donde los viejos actores de la Guerra Fría se enfrentan por las mismas razones que en el pasado, pero ahora sin el ropaje ideológico que le prestaba la dicotomía capitalismo/comunismo. Son esas potencias —algunas ‘repotenciadas’, como China, u otras venidas a menos, como Rusia, además de sus viejos proxies, como Cuba— las que se están enfrentado a la potencia continental, no tanto por las riquezas petroleras de Venezuela como por el control geopolítico de América Latina y por supuesto, de Venezuela.

Más allá de las riquezas

Y digo no tanto por las riquezas petroleras pues ese mineral que fuera nuestro principal producto de exportación, ya nunca será un jugador fuerte en el mercado internacional porque su demanda actual y futura está siendo satisfecha por otros suplidores. En estas dos décadas, debido a que esta riqueza fue secuestrada y depredada por el castrochavismo, perdimos una gran oportunidad de ser uno de los principales suplidores de petróleo del mundo. El que fue nuestro mercado principal, es decir EEUU, en un par de años se estima será el primer productor mundial por encima de Arabia Saudita y Rusia. Además de que ya, por cierto, es el mayor exportador de crudo del mundo. O sea que de nada o de poco sirve decir que tenemos las reservas de petróleo más grande del mundo si han destruido nuestra industria y hemos perdido al menos dos décadas en nuestro desarrollo y posicionamiento en el mercado petrolero.

Lo de Cuba, es otra cosa, pues es un país en estado terminal crónico que necesita de todo lo que nos pueda expoliar.

Aun así, Venezuela es rica en otros minerales como colaran, titanio, cobre, el hierro y oro. Poseemos, por ejemplo, entre 10% y 23% de las reservas mundiales de los tres últimos minerales nombrados. Por cierto, ya se anuncian contactos de EEUU con Europa para acabar con el tráfico de oro y diamantes provenientes de Venezuela.

El nefasto multipolarismo

La administración Trump ha decidido jugar duro para mostrar que las Américas son su coto o área de influencia. Suena horrible, pero esta es nuestra realidad. No es momento de jugar al multipolarismo, cuando sabemos que los otros polos son manejados por gobiernos dictatoriales están dando soporte al pranato madurista. Además, Venezuela ha sido y será, si logramos sacarnos esta tragedia de encima, un país occidental, capitalista y democrático, con todas sus fallas y virtudes. Y Occidente es nuestro principal soporte.

Ya se les había advertido a todos —y en especial a los rusos— que su apoyo al pranato venezolano tendría consecuencias. Ahora se lanzaron unos cañonazos que muestran el inicio de un procedimiento que en pocos meses terminará de apretar esta tuerca. Elliott Abrams ha sido muy claro al asegurar que este es un proceso que va lento, pero seguro. Por ahora es contra la transportista de Rosneft, pero si no se logra lo esperado, vendrán otras sanciones a los cosacos.

Con Trump se terminó la visión cosmopolita de las relaciones internacionales que se venían sosteniendo, en especial por los demócratas. Ella se basaba más en el deber ser que en la real politik. Esto permitió, junto con otros errores de los norteamericanos, que las otras potencias avanzaran en el terreno geopolítico, en especial en el continente, aún sin ser tan poderosas como EEUU; la economía rusa es similar a la España y China crece, entre otras cosas, por las inversiones y la demanda de los occidentales.

Lo doméstico y lo internacional

Aquí el tema es que esta es una acción de tenazas o tipo cascanueces. El extremo o brazo internacional va funcionado muy bien y aprieta, pero si en lo doméstico no se presiona, el empeño internacional pudiera no ser suficiente. Se requiere demostrar y accionar fuerza interna en procura de la fractura del núcleo en el poder. Por eso Guaidó repite una y otra vez que es necesario salir a presionar.

Se entiende que haya mucha desesperanza, que sobrevivir quita mucho tiempo y esfuerzo, que han habido salidas en falso y que se han probado opciones sin resultados inmediatos, dando la impresión de un pranato invencible. Pero hay muchos signos de que el régimen se debilita: ha tenido que pactar con el diablo para sobrevivir, el mundo militar se le escapa de las manos y la protesta de la ciudadanía es permanente. Pero sin presión interna organizada y contundente el triunfo de los demócratas se irá retrasando. Todos o al menos 90% de los venezolanos quieren salir de Maduro y su combo y desechan su modelo de gobierno. Muchos están esperando que el autobús agarre velocidad para montarse, pero deben entender que este no avanzará si solo unos pocos están dispuestos a empujarlo.

Muchos todavía no entienden

Por ahora, apenas algunos gobiernos han entendido el carácter geoestratégico de la lucha que se da en Venezuela. Este es otro error que ha venido retrasando la solución al problema. Muchos ni siquiera han sido capaces de sancionar públicamente a los funcionarios del régimen madurista y menos implementar medidas contra el pranato. No han atacado seriamente el origen de esta tragedia, que cada vez más los afecta a ellos y a y sus intereses geopolíticos.

Por ahora es el empuje de la potencia continental lo que va marcando el camino de la lucha geoestratégica al dirigir sus acciones hacia Cuba y Rusia. Muchos otros países que nos apoyan no quieren verlo así, pues siguen atados a conceptos atávicos y sus dirigentes siguen hundidos en un izquierdismo/antinorteamericanismo que no les deja ver que el mundo ahora no es de derechas o izquierdas, sino de democracias o dictaduras.

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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