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Antonio Llerandi “EL RESCATE DE LA MEMORIA SIEMPRE ES NECESARIO”, por Robert Andrés Gómez

Antonio Llerandi
“Rescatamos a Cabrujas y lo que él dijo sobre lo que somos, una mirada profundamente crítica de nosotros mismos, nada complaciente pero sí muy comprensiva y eso que estamos hablando de que José Ignacio falleció hace casi 22 años”.

Antonio Llerandi y Belén Orsini han puesto su mirada para revisar la obra y pensamiento de José Ignacio Cabrujas. El film comienza asomando momentos en el derrotero personal del escritor para terminar con un Do de Pecho. Una extraordinaria secuencia que se sirve como una bofetada en un país que se posterga a sí mismo. Llerandi revisa las razones por las que decidió embarcarse con Orsini en este viaje llamado Cabrujas en el país del disimulo.

—Cabrujas capitalizó mediáticamente el rol de un intelectual. Compartido quizás con Uslar Pietri y en algunos momentos con Carlos Rangel. Después de Cabrujas y durante estas dos décadas el intelectual parece haber optado por el refugio. Es esto una apreciación ligera o en realidad no hay espacio para el intelectual en el país de hoy.

Cabrujas porque fue quizás el más importante escritor de Venezuela en la segunda mitad del siglo XX. Un prolífico autor de 23 obras de teatro, 18 guiones de películas filmadas, más de 30 telenovelas y miniseries, más de 400 artículos de prensa, actor y director de teatro, realizador de programas de radio y además con un espíritu crítico sobre lo que somos como país.

—Disimulan mientras esperan… los intelectuales, digo.

El intelectual en el país de hoy ha sido acorralado, son muy pocos los espacios de expresión donde dar a conocer sus ideas. En todo caso son espacios muy restringidos y que permiten la comunicación con muy pocas personas. Ha sido perfectamente elaborado un sistema restrictivo que no permite la difusión masiva de ideas o críticas. Yo no creo que disimulen, muchos han emitido claramente sus opiniones y sus críticas, el problema es que hay muy poca difusión de ellas. No existen canales masivos para difundir esas opiniones las cuales quedan restringidas a un pequeño grupo.  Eso no es casual, está muy bien elaborado.

Carlos Oteyza estrenó recientemente CAP 2 intentos. Un documental que pasa revista a la historia política reciente y a las responsabilidades de ver un modelo de país. En Cabrujas en el país del disimulo ustedes miran a esa país, elaborando un perfil de los venezolanos.

Rescatamos a Cabrujas y lo que él dijo sobre lo que somos, una mirada profundamente crítica de nosotros mismos, nada complaciente pero sí muy comprensiva y eso que estamos hablando de que José Ignacio falleció hace casi 22 años.

—Como definirían el género del film: documental, docuficción, cine ensayo…

La definimos como película, pues si bien tiene una parte documental, también tiene aspectos testimoniales del mismo Cabrujas y de sus amigos, familiares y gente que trabajó con él, pero además tiene 50 minutos de ficción de las cosas que él  escribió y de las reconstrucciones de su infancia y juventud.  Es muy difícil encajonarla en un género, por eso preferimos decir película, que abarca todo eso.

—José Ignacio Cabrujas, Carlos Andrés Pérez, Belén… ha llegado la hora de rescatar la memoria.

El rescate de la memoria siempre es necesario, pero en un país donde se pretende borrar el pasado o reescribirlo de manera diferente, es fundamental entonces hurgar en ese pasado, sin el cual no estaríamos hoy aquí y que nos permita reflexionar sobre lo que hemos sido para poder plantearnos el futuro.

—La telenovela y el teatro cabrujiano se reservan dos de los mejores momentos del film, con un cierre casi operático… Apetece, especialmente hacia el final, seguir mirando esa crónica replete de ironía sobre ese país que se pospone constantemente.

Si al final el espectador queda con esas ganas que dices de seguir viendo y sabiendo sobre él, creo que el trabajo fue hecho, destapar en el espectador las ganas de seguir conociendo más.  El esfuerzo más titánico de la película fue precisamente el montaje, resumir en 103 minutos todo lo que él fue o hizo no era una tarea fácil,

—El film tiene una distribución limitada. Piensan que es lo mejor en vista del contexto cinematográfico actual.

De desear… desearíamos que la viera más gente, que estuviera en más salas, que recorriera el país, que saliera al exterior, pero no es nada fácil, sabemos que día a día disminuyen los espectadores de cine, de teatro, de actividades culturales, cuando el problema es comer y sobrevivir, todo lo demás es secundario, lamentablemente.

Cuál es el camino para recuperar espacios y butacas. Hace falta una estrategia o plan estratégico en ese sentido.

Hace falta cambiar nuestra situación, si no, una pequeñísima élite es la que puede acceder a  cierta información, dolorosamente.

*Publicado originalmente en https://cinemathon.wordpress.com.

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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