Vinos en pantalla / ENTRE COPAS Y PASIONES, por Alfonso Molina

Steven Spurrier es considerado hoy como una de las mayores autoridades en el mundo del vino, especialmente de las cepas franceses.

En estos largos días de cuarentena, dedicamos muchas horas a leer esos libros que esperaban por nuestra atención, a hacer reuniones de trabajo a distancia a través de Zoom y otras plataformas, a cocinar platos que habíamos olvidado de viejas recetas y a ver películas en Netflix, HBO GO, Amazon Prime y otras. Y surgen algunos títulos directamente vinculados con la buena mesa como los clásicos El festín de Babette (1987), del danés Gabriel Axel, o Comer, beber, amar (1994), del chino Ang Lee, por solo nombrar algunas.

Como tengo más tiempo me pongo más curioso y se me ocurrió explorar la presencia del vino en muchas películas y repasé El secreto de Santa Vittoria (1969), de Stanley Kramer, Un paseo por las nubes (1995), del mexicano Alfonso Arau, El beso francés (1995), de Lawrence Kasdan, Sangre y vino  (1996), de Bob Rafelson, Mondovino (2004), el polémico documental del cineasta y sommelier Jonathan Nossiter, Entre copas (2004), de Alexander Payne, Un buen año (2006), de Ridley Scott, Julia y Julie (2009), de Nora Ephron, Bon appétit (2010), del español David Pinillos, entre otros títulos que escapan a la memoria.

Pero, además, encontré tres películas directamente vinculadas con la cultura del vino. La primera es Bottle shock (2008) de Randal Miller, que fue titulada en español Guerra de vinos. Inspirada en hechos reales, narra la cata a ciegas en Francia en 1976 de distintos vinos franceses y californianos, cuando pocos europeos apostaban por los vinos del Nuevo Mundo. La competición probaría que los vinos obtenidos en el valle de Napa eran de una calidad excelente, en especial el chardonnay de los pagos de Chateau Montelena. Se impuso cómodamente sobre productos similares galos, con el consiguiente escándalo previsible. Los personajes principales son el organizador de la cata, el británico Steven Spurrier, afincado en París, y Jim y Bo Barrett, padre e hijo, que cultivan sus uvas en su Chateau Montelena.

El desaparecido Alan Brickman interpreta a Spurrier en ‘Bottle shock’, de Randy Miller.

Steven Spurrier es considerado hoy como una de las mayores autoridades en el mundo del vino, especialmente de las cepas franceses. En la época de la cata a ciegas era un comerciante de caldos en París y por una casualidad tuvo oportunidad de conocer la producción californiana. Por esa razón organizó la cata y contactó a los Barret, quienes se prepararon arduamente para competir. Leí recientemente que Spurrier no estuvo de acuerdo con el tratamiento que el director norteamericano impuso al film. Pero es una historia cierta, registrado en los anales del vino, que impulsó el reconocimiento de la producción de varias regiones norteamericanas y no solo de California. El desaparecido Alan Rickman protagoniza a Spurrier mientras Bill Pullman y Chris Pine interpretan a los Barret.

Está disponible en Amazon Prime y JustWatch.

También encontré Conozca a Steven Spurrier: el hombre que cambió el vino para siempre (Meet Steven Spurrier: the man who changed Forever, 2016), un documental del poco conocido José Otero sobre la mítica figura del especialista inglés, producido por el canal digital Munchies. Es un trabajo corto y más reciente, que expone el prestigio alcanzado por Spurrier desde la cata a ciegas de 1976. Lo muestra como un hombre muy elegante, simpático y gentil que conoce muy bien su trabajo.

Se consigue en YouTube.

En cambio, El sumiller (Uncorked, 2020), una ficción de Prentice Penny, muestra otro enfoque sobre el mismo tema a través de un muchacho afroamericano que sueña con convertirse en sommelier pero debe enfrentar la oposición de su padre, que solo aspira que su hijo se encargue del restaurante de costillas ahumadas fundada por su abuelo. Se plantea la clásica diatriba entre la tradición y la innovación. Un drama muy íntimo con un desarrollo dramático bien construido.

Disponible en Netflix.

 

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