Red Avispa / ¿HISTORIA O PROPAGANDA CASTRISTA?, por Sarahí Gómez

El venezolano Édgar Ramírez da vida al personaje de René González, uno de los espías cubanos que monitorea desde adentro las actividades de los grupos disidentes decididos a devolverle la democracia a Cuba.

Bajo la dirección de cineasta francés Olivier Assayas, la película Red Avispa se estrenó el 19 de junio en Netflix, justo cuando los cines se mantienen cerrados por la pandemia del covi-19. El filme ha sido sumamente controversial, no solo por la calidad de la producción, sino por el contenido álgido que aborda sobre la política.

Red Avispa se centra en el grupo de espías cubanos que se infiltraron en organizaciones anticastristas en Miami, Estados Unidos, en la década de 1990. La cinta, basada en el libro Los últimos soldados de la guerra fría, de Fernando Morais, relata las actividades de “Los Cinco”, como eran conocidos para la época, y la manera en que fueron detenidos por las autoridades estadounidenses y acusados de espionaje.

El venezolano Édgar Ramírez da vida al personaje de René González, uno de los espías cubanos que monitorea desde adentro las actividades de los grupos disidentes decididos a devolverle la democracia a Cuba.

La simpleza con la que Assayas representa el truculento conflicto de espionaje y contraespionaje entre Estados Unidos y Cuba y la tendencia propagandística del filme a favor del gobierno de Fidel Castro ha reabierto viejas heridas en la comunidad cubana asentada en el país norteamericano.

El largometraje se centra en la época de la caída de la Unión Soviética. Para ese entonces Cuba dejó de recibir el llamado “oro de Moscú” y la economía de la isla se desplomaba. Miles de cubanos huyeron de la crisis en balsas para llegar a la prosperidad de Estados Unidos.

El inicio reseña las labores de un grupo de exiliados militares y pilotos cubanos que formaron el grupo Hermanos al Rescate, una organización humanitaria dedicada a ayudar a los cientos de balseros que arriesgaban sus vidas en el mar en un intento desesperado de huir de la crisis generada por el comunismo de Fidel Castro. La trama apoya la idea de que este grupo forma parte de una red de narcotráfico sin ningún argumento claro.

La indignación sobre el tratamiento de la película a la situación política entre Cuba y Estados Unidos se ha ido intensificando, sobre todo con la representación del derribo de dos avionetas Cessnas de la organización Hermanos al Rescate en espacio aéreo internacional por parte de la armada cubana.

“El problema principal del filme de Assayas es que no se termina por decidir qué es, restándole importancia a personajes en los momentos cruciales, dándoles líneas de diálogo imposibles o directamente subrayando de manera didáctica lo que se entiende de primera mano”, comenta Pablo O. Scholz, editor y crítico de El Clarín. 

Ese 24 de febrero de 1996 murieron cuatro tripulantes que no estaban armados y cuya intención era apoyar a los balseros en el mar. “Le dimos, cojones!” y “¡Patria o Muerte”, esta última lema del comunismo cubano, fueron las frases que Assayas reprodujo fielmente del audio original del ataque.

Tropezones en el relato 

Más allá del sesgo político, la realización de la película careció de armonía narrativa. El afán de incluir todos los detalles genera escenas agolpadas que confunden al espectador. A su vez, la estructura elíptica del relato se percibe desorganizada, confusa, en un intento de abarcar de más.

Assayas pretende no dejar ninguna arista del conflicto sin mostrar, sin embargo, raya en la superficialidad propagandística, relatos poco orgánicos y sobre explicación de escenas. Red Avispa se convierte en una historia que tropieza y se agolpa, que confunde y desencanta.

Otro aspecto a destacar es el forzado intento de representar la sociedad y disidencia cubana sin actores nativos de ese país. El reparto está conformado por la española Penélope Cruz, quien encarna a Olga Salanueva, la esposa de René González; el mexicano Gael García Bernal, quien interpreta al espía Gerardo Hernández; el brasileño Wagner Moura, que hace el papel de Juan Pablo Roque; el argentino Leonardo Sbaraglia, quien dio vida al personaje de José Basulto, líder de Hermanos al Rescate. La actriz Ana de Armas es la única cubana del elenco y quien dio vida a Ana Margarita Martínez, esposa de Roque.

El esfuerzo de los actores por adoptar el acento y modismos cubanos se hace notar, carece de naturalidad. En ciertos momentos el acento natural de cada actor se escabulle entre las líneas. A pesar del riesgo, Assayas quiso apostar por un elenco de su confianza empezando por el venezolano Édgar Ramírez, quien encarnó hace una década al terrorista Ilich Ramírez Carlos en la película Carlos, El Chacal, en un thriller bien logrado en el que se plasma el puzzle  político de la década de los setenta.

El resultado es un elenco de talla internacional opacado por la narrativa poco armónica de la trama.

Más allá de las críticas sobre la realización de la película, el tratamiento del conflicto entre Estados Unidos y de algunos personajes clave ha abierto viejas heridas y ha dado paso a una ola de indignación en una comunidad golpeada por las consecuencias del fanatismo político. El rechazo puede incluso llegar al plano legal, pues José Basulto, fundador de la organización Hermanos al Rescate, quien es representado en la película como un sujeto corrupto, mentiroso y con negocios clandestinos, ha considerado demandar a los productores de la película, así lo aseguró a Diario de las Américas.

Mientras tanto las redes sociales se han hecho eco de los comentarios sobre el filme. Incluso existe una petición para que Netflix elimine la película de su plataforma, pues es considerada un “insulto a la realidad”.

Algunos sobrevivientes al ataque de misiles contra las avionetas de rescate en 1996 se han pronunciado en contra del tratamiento de la película. Basulto, uno de los sobrevivientes, destacó que estuvo “a segundos de la muerte” durante el ataque mientras que la también sobreviviente y activista Syvia Iriondo señala que la película “no solo no se ajusta a la realidad de los hechos, hilvana una narrativa falsa que sirve a los intereses de la dictadura más brutal y longeva de nuestro hemisferio”, dijo a Diario de las Américas.

La narrativa que caracteriza la dirección de Assayas en Red Avispa no se iguala a la calidad de otros thrillers de su haber, como Carlos El ChacalRed Avispa muestra desapego a la armonía y tropezones en el relato, lo que le ha valido críticas negativas desde su estreno.

Publicado originalmente en https://eldiario.com/2020/07/02/red-avispa-historia-o-propaganda-castrista/

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