La otra cara / VIOLENCIA CONTRA LA MUJER Y CORONAVIRUS, por Inés Muñoz Aguirre

Una de esas situaciones que puede adquirir matices de tragedia son las de las mujeres a quienes les ha tocado asumir el confinamiento frente a un maltratador.

Hay temas que se pasan por alto en una situación como la que estamos viviendo de confinamiento, pero que están allí. Quizá si tomaran un poco más de protagonismo surgiría la orientación necesaria para contribuir —si no a su solución— a la posibilidad de ofrecer algún tipo de orientación a quienes los protagonizan.

La convivencia de muchas parejas se convierte en un tema álgido de estos tiempos en los que la Covid-19 pareciera ser el tema que nos interesa a todos. Sin embargo, usaré una frase que es un lugar común: el mundo no se detiene.

Son muchos los hogares en los que se han caído las caretas de familias felices y bien avenidas. La convivencia de veinticuatro horas por veinticuatro, los siete días de la semana durante meses que se hacen cada vez más largos, hacen mella y acrecientan las diferencias. Una de esas situaciones que puede adquirir matices de tragedia son las de las mujeres a quienes les ha tocado asumir el confinamiento frente a un maltratador. Numerosos organismos internacionales y locales en diversos países han querido prevenir y poner en alerta a la población frente a una situación que tiende a agravarse en unas condiciones excepcionales como estas que nos ha tocado vivir. ONU Mujeres lanzó una alerta al mundo desde comienzos de abril ante lo cual diversas organizaciones reaccionaron generando sistemas y campañas que permitan ofrecer ayuda aun en medio de la situación.

En las islas Canarias, por ejemplo, si vas a una farmacia y pides una ‘mascarilla 19’ estas alertando a quien te atiende. Esta frase indica que necesitas ayuda. España en general reforzó la atención a través de su número de emergencia —el 016— acompañada de la publicación de una guía con recomendaciones. Así como están a la disposición los números de emergencia de la Policía y la Guardia Civil.

En Latinoamérica, México es uno de los países en los que esta situación es muy grave. El  número 911 fue promovido por Inmujeres Mexico indicando que si el Coronavirus es un problema mundial, la violencia contra las mujeres también lo es. Un recorrido por algunos de los países de nuestro continente nos permite recoger información para contribuir a visibilizarla porque en circunstancias como estas se deben tejer redes en función de no descuidar todas las manifestaciones de la vida diaria, que no solo siguen allí, sino que tienden a agravarse víctimas del descuido.

En nuestro país, Venezuela, una vez más las redes sociales han servido de apoyo para difundir información. Son diversas las organizaciones no gubernamentales que se han preocupado por atender el tema, entre ellas: ONU Mujeres, Red Naranja, En tinta violeta. Min Mujer lanzó una campaña invitando a llamar al 911, La empresa Movilnet invita a hacerlo a su línea de emergencia (*112) y el Centro de Estudios de la Mujer de la UCV invita a escribir a su correo cemucv92@gmail.com. Siempre serán pocos los recursos que se disponen para dar respuesta, pero está claro el compromiso de algunas de estas organizaciones, que incluso han establecido horarios de voluntarias y a través de sus números telefónicos brindan orientación y apoyo a quien lo solicite.

La línea Púrpura de Colombia (01 8000 112 137) está atendiendo 24 horas los siete días de la semana. En Uruguay cuentan con un número (0800-4141), el cual responde a un horario de atención y fuera de ese horario atienden a través del 911. En Perú el llamado del Ministerio de la Mujer está dirigido a toda la familia, lo cual es muy importante porque en muchos casos los hijos presencian el maltrato sin saber que hacer. El Ministerio de las Mujeres de Argentina ha hecho incluso un llamado a través de sus redes sociales a los vecinos a que se sumen a las denuncias cuando escuchan una evidencia de situación de maltrato: linea 114. En Chile se refuerzan las medidas en los centros de acogida y ha extendido el turno de su línea de emergencia: la 1455.

Todo lo que se silencia tras el torrente de voz que posee el coronavirus en los medios de comunicación debe retomarse. Urge contribuir desde el lugar donde estemos a que nos mantengamos activos y a reforzar la guardia frente a diversos problemas que nos aquejan. Amigos, vecinos, familiares de una mujer en situación de riesgo, se pueden convertir en la voz de quien calla en la mayoría de los casos, dominadas por el miedo.

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