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8 horas no bastan DEIBI O’REILLY: “ESCRIBIR ES UN ACTO PROFUNDAMENTE HUMANO”, por Juan Carlos Santaella

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Vivir en el exilio ha sido un proceso y un conflicto arduo conmigo mismo, porque significa una disputa con lo que fui en mi país y con lo que soy ahora.

Especial para Ideas de Babel. Una nueva voz narrativa surge en el espacio literario hispanoamericano. Desde el exilio, este singular escritor venezolano se hunde es sus propios abismos personales y sociales, para describir una historia llena de espantos, dolores y esperanzas.

¿Cómo surgió la idea de escribir ‘Ocho horas no bastan’?

La idea de escribir un libro nació de un amigo de la infancia. Oscar Jesús Centeno. Recuerdo perfectamente ese momento. Él vive en Suecia desde hace muchos años, exactamente desde de noviembre de 2013 y tuvimos entonces una larga conversación que no hacíamos desde hace tiempo. Fue via Skype. Él me comentaba acerca de un proyecto que venía cocinando y, por supuesto, quería que yo formara parte de su proyecto, junto con otras personas. Este amigo deseaba hacer un libro con varias historias distintas y, si no mal recuerdo, para ese entonces el proyecto se llamaría Ordinary People, que  en español significa personas normales o corrientes. Me pidió que escribiera una historia. En ese momento vacilé y le contesté qué podría yo contar, qué cosa interesante podría decir yo o plasmar en un papel y me  respondió: “Bro, tu eres exitoso y tu has sido un guerrero y has sobrevivido a muchas cosas y claro que puedes hacerlo”. Oscar Centeno abiertamente me dijo que escribiera sobre mi vida. Empieza —señaló— escribiendo cualquier cosa que se te ocurra, algo que sea bastante motivador, porque, al fin y al cabo, ése era el propósito: motivarme y motivar a los lectores. Me quedé meditando seriamente esa tarde. Yo pensaba por qué, acaso, un ingeniero o una persona común y corriente podría interesarle mi relato, es decir, qué mueve a la gente leer historias ajenas, sean reales o ficticia.  Así nació la idea de escribir este libro.

 ¿Una biografía, un relato, una novela o una mezcla de todo?

Considero que es una quimera, una mezcla de todo. La idea principal fue escribir una biografía pero dije “No lo haré”. Quiero agregar fantasía, suspenso, intriga, parte de mi vida pero desde un punto de vista diferente. Yo, en tanto que tercera persona, deseaba crear un personaje y proyectar algunas de mis experiencias a través del mismo. Por otra parte, debo confesar que llegué a odiar al personaje hasta el punto de  eliminarlo en la historia.

¿Qué se experimentó cuando usted inició este proceso de escritura?

Caramba, mucha inseguridad, temor, desde luego, romper en llanto y sentir un hilo de aire como si la vida se te fuera en un abrir y cerrar de ojos. Fueron muchas las sensaciones en el proceso de redacción de Ocho horas no bastan. En cada parte de mis capítulos, mi alma estaba despedazada como un vidrio al caer al suelo. Me lleva hasta tres horas escribir tres líneas… creo que es una de las razones para no escribir mi biografía literalmente, debía haber algo más, una especie de escape de la realidad.

8 horas no bastanExiste, a lo largo del relato, un fondo de profunda pesadumbre humana y, al mismo tiempo, se va perfilando una especie de recuperación de la esperanza, de los afectos y de la lucidez.

Si, el libro se construye a partir de esos sentimientos, una especie de pesadez humana, un apego al fracaso, quizá una exaltación camuflada de la derrota, pero no es realmente lo que prevalece. No es una historia triste, es una historia sobre la esperanza, un respiro en medio del ahogo. Recuerdo que uno de los títulos que tenía en mente era Catarsis, pero pensé en la obviedad y frivolidad del mismo, a pesar de que escribir implica llevar a cabo una purificación de alma, conocerse así mismo de muchos modos.

¿Cómo enfrenta el hecho de haberse convertido repentinamente en un escritor?

¿Escritor? Suspiro al escuchar esto, porque siempre me imaginé haciendo otras cosas; pero ser un escritor nunca me lo había planteado. Me siento agradecido al poder darme la oportunidad de convertirme en escritor o en una posibilidad de ello. Lo digo en el sentido de haberme procurado esa oportunidad, porque nunca me permití hacer muchas cosas por miedo, prejuicios e inseguridad. Así que estoy disfrutando enteramente el hecho de haberme convertido en escritor.

¿Qué espera usted de sus lectores?

Espero de mis lectores  su satisfacción o su desagrado y, sobre todo, la posibilidad de disfrutar su lectura.

Ahora que usted vive en Nueva York, ¿como venezolano, de qué manera percibe la existencia, el exilio y el oficio de escribir?

Dios me ha permitido llegar a Nueva York y estoy agradecido por vivir en esta polifacética ciudad. No ha sido fácil, pero tampoco imposible. Poco a poco, NYC me ha adoptado y me ha dado también la esperanza de continuar con mis metas. Estando aquí pude terminar la elaboración del libro y soportar a mi familia, que aún vive en Venezuela. Vivir en el exilio ha sido un proceso y un conflicto arduo conmigo mismo, porque significa una disputa con lo que fui en mi país y con lo que soy ahora. Es empezar desde cero; es ser nadie o un total desconocido. Yo siempre lo comparo como volver a nacer, ya que me ha tocado aprender un nuevo idioma, una nueva cultura y convivir con grupos humanos diversos. Es aprender aceptar que no estoy en mi país y obviar frases como ‘en mi país lo hacíamos así o lo decíamos de tal manera’; sin embargo, he aprendido a querer más a mi país y, por supuesto, me siento orgulloso de ser venezolano.

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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